
PARKINSON: LA HISTORIA DE FUENSANTA Y SU LUCHA CONTRA LA ENFERMEDAD
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El párkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta a un porcentaje significativo de la población mayor, encontró un rostro en Fuensanta de Rojas, una mujer de Valladolid diagnosticada a los 59 años en 2017. Su historia, contada en una entrevista, revela los desafíos y la adaptación a la vida con esta enfermedad.
Primeros Síntomas y Diagnóstico
Los primeros indicios del párkinson en Fuensanta fueron percibidos por su entorno. Durante excursiones con amigos, su marido notó que no movía los bastones al caminar. Este fue el inicio de un proceso gradual de ralentización y rigidez.
Tareas cotidianas como ponerse calcetines o abrocharse un botón se volvieron extremadamente difíciles.
A diferencia de la imagen común del párkinson asociada con temblores, Fuensanta experimentó una parálisis progresiva. Pasó casi dos años con síntomas severos antes de recibir un diagnóstico claro. Una joven doctora sospechó la causa y la derivó a una neuróloga, quien confirmó el diagnóstico después de varias pruebas. “Cada paciente somos un párkinson distinto”, explica Fuensanta, destacando la diversidad en la sintomatología.
El Apoyo de la Asociación Párkinson Valladolid
Tras el diagnóstico, Fuensanta encontró un pilar fundamental en la Asociación Párkinson Valladolid.
Al principio, sintió temor, pero pronto encontró un espacio de comprensión y apoyo. “De repente, encontramos gente que nos entendía, que nos apoyaba”, recuerda emocionada. Este apoyo fue crucial para decidirse a seguir adelante.
En la asociación, Fuensanta y otros pacientes aprenden a gestionar la enfermedad. Reciben logopedia para mantener la voz, una complicación común, y aprenden estrategias para superar los bloqueos motores.
La asociación ofrece un apoyo constante con “mucho cariño” y “una palabra de aliento”.
La Realidad de la Medicación y la Incomprensión Social
Fuensanta describe la necesidad de tomar la medicación a horarios fijos y los altibajos en su efecto. “Cuando la pastilla está llegando a su fin, normalmente te pega bajón y no tienes energía”, explica. También se enfrenta a la incomprensión social cuando sufre bloqueos en público o cuando otros compañeros son juzgados erróneamente. Destaca la importancia de recibir ayuda cuando se necesita, como “una mano para poder seguir arrancando a andar otra vez”.
Una Perspectiva Positiva
A pesar de las dificultades, Fuensanta mantiene una perspectiva positiva.
Gracias al tratamiento y al apoyo recibido, concluye con optimismo: “De como yo empecé con el párkinson a como estoy ahora, pues estoy estupendamente dentro de mis limitaciones, claro”.













