Nuevos Avistamientos de Castores Europeos en Ríos Españoles Desconciertan a los Expertos

Nuevos Avistamientos de Castores Europeos en Ríos Españoles Desconciertan a los Expertos
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Nuevos Avistamientos de Castores Europeos en Ríos Españoles Desconciertan a los Expertos

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La presencia de castores europeos (Castor fiber) en diversas cuencas hidrográficas españolas, incluyendo el Tajo, Segrià y Guadalquivir, ha generado sorpresa y preocupación entre los expertos. Lo inusual de estos avistamientos radica en que no se ajustan a los patrones de expansión natural de la especie, sugiriendo una posible introducción no oficial.

Expansión Inexplicable

Si bien el castor tiene un papel ecológico importante en los ríos, creando humedales y refugios para otras especies, su aparición en puntos geográficamente distantes y sin conexión natural entre sí plantea interrogantes sobre su origen y la necesidad de replantear su gestión.

Un estudio publicado en SECEM documenta la presencia del castor en el Tajo, mientras que investigaciones en Galemys confirman poblaciones ya establecidas en otras zonas. La interrogante principal ahora es cómo actuar ante una expansión que desafía las reglas habituales.

Impacto en el Curso del Agua

La capacidad del castor para modificar el curso del agua es significativa. Estudios han demostrado que los humedales creados por castores pueden almacenar grandes cantidades de agua y reducir los caudales durante episodios de lluvia intensa, liberando agua gradualmente en periodos secos. Sin embargo, el impacto en España difiere del observado en el norte de Europa, ya que los castores locales no suelen construir grandes presas, aunque sí derriban árboles y acumulan madera.

Distancias Inexplicables y Traslados Sospechosos

El paleozoólogo Marco Ansón expresó su sorpresa al constatar la presencia de un castor en el Tajo, ya que no existían registros previos en ese tramo. La distancia entre este punto y la población conocida más cercana dificulta la explicación de su llegada por dispersión natural. La hipótesis de que los castores hayan sido trasladados de una cuenca a otra cobró fuerza ante la imposibilidad de que recorrieran tales distancias por sí solos.

La cronología reciente de los avistamientos refuerza esta sospecha: Tormes en 2022, Guadalquivir en 2023 y Tajo en 2024. En el caso andaluz, la distancia entre puntos supera los 365 kilómetros, un recorrido imposible para estos animales en tan poco tiempo, lo que sugiere sueltas no controladas.

De la Eliminación a la Protección

En 2003, se liberaron clandestinamente 18 ejemplares en la cuenca del Ebro, lo que llevó a intentos fallidos de eliminación durante años. Sin embargo, en 2020, el castor europeo fue incluido en el listado de especies protegidas, cambiando el enfoque hacia la gestión en lugar de la erradicación.

La respuesta institucional actual se centra en conocer el alcance real del problema. Las autoridades de Castilla-La Mancha están implementando sistemas de seguimiento que incluyen captura y marcaje para comprender los movimientos de los animales.

Riesgos Sanitarios y Desequilibrio Ecológico

Los investigadores advierten de que las sueltas no oficiales pueden generar problemas sanitarios y alterar el equilibrio de los ecosistemas. El origen desconocido de algunos ejemplares complica cualquier plan a largo plazo, ya que se desconoce si forman parte de una población estable o de introducciones puntuales.

La presencia del castor en diversos puntos del mapa exige una vigilancia continua de riberas, cultivos y sistemas de riego que puedan verse afectados por su actividad. Este seguimiento se ha convertido en la única forma de entender qué ocurre en cada río mientras los animales permanecen allí y continúan modificando el entorno donde han aparecido.