
NUEVO TITULO: Una pieza de mármol podría ser la primera prueba física del templo de Hércules en San Fernando
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Una pieza de mármol exhibida en el museo de San Fernando, Cádiz, podría ser la primera evidencia física de que el legendario templo de Hércules se ubicó en tierra firme en este municipio, y no bajo el mar cerca del castillo de Sancti Petri, como se ha especulado durante mucho tiempo. Esta es la conclusión a la que ha llegado Antonio Monterroso Checa, profesor de la Universidad de Córdoba (UCO), quien presentó su investigación en las jornadas del ‘Proyecto Herakleion’.
Según Monterroso, hasta ahora solo se contaban con estatuas votivas, textos clásicos e indicios, pero no con un testimonio de culto. Él considera que esta estela labrada por las cuatro caras es un altar anicónico secundario dedicado a una deidad de la tríada tiria (Melkart, Baal y Astarté), ubicado en el entorno del Herakleion gaditano.
El hallazgo y su posible significado
Este bloque pétreo, de forma piramidal truncada, fue descubierto en los años 60 cerca del yacimiento de Gallineras-Cerro de los Mártires de San Fernando. En la misma zona se encontraron mosaicos y estructuras, además de hornos, piletas de salazones y restos de tintorerías de púrpura.
Tradicionalmente, se había considerado que la pieza podría ser un cipo funerario o un hito de propiedad de una villa romana.
Lo que llamó la atención de Monterroso fue una inscripción en griego en la parte superior de la pieza, que se traduce como ‘de Julio’. El experto explica que esta inscripción no puede referirse a una delimitación de propiedad, ya que carece de las descripciones y medidas precisas que caracterizan a este tipo de inscripciones en época griega y romana.
Monterroso plantea la hipótesis de que podría tratarse de un ara, una estela donada por un tal Julio. Buscando paralelos, recordó las patas de mesas de mármol encontradas en Pompeya y Roma, así como altares fenicios hallados en el Mediterráneo. Estelas funerarias de Nora (Cerdeña), Susa (Túnez) y los santuarios de Baal y Astarté en Cartago (Túnez) rinden culto a divinidades fenicias de manera similar.
Paralelos con otros santuarios fenicios
Una estela procedente de Lilibeo (Marsala, Sicilia), datada en el siglo IV o III a.C., que coincide con el apogeo del Herakleion gaditano, presenta similitudes con el bloque de mármol de San Fernando.
Monterroso señala que el culto al Hércules de Tiro era anicónico incluso en época imperial, y muestra estelas similares encontradas en Solunto y Selinunte (Sicilia), Malta y Creta.
Según el historiador, estos hallazgos son frecuentes en santuarios fenicios de Oriente y en ambientes comerciales como Selinunte, donde se realizaban tratos y se sellaban pactos en torno a estas estelas de divinidades orientales. En Pozzuoli, en el Golfo de Nápoles, se ha descubierto un barrio nabateo con su propio templo, donde se encontraron altares nabateos utilizados para discutir y cerrar tratados.
La Mansio Ad Herculem y el Cerro de los Mártires
Monterroso sugiere que la pieza del museo de San Fernando podría provenir de la Mansio Ad Herculem, una zona de descanso, comercio y alojamiento cercana al santuario de Hércules. Para él, formaría parte de un complejo dedicado a Hércules, aunque no del principal, sino de los altares ubicados en la zona comercial que se desarrolló alrededor del santuario.
El investigador defiende que el templo de Melkart-Hércules, visitado por Aníbal y Julio César, podría estar ubicado en el Cerro de los Mártires de San Fernando. Actualmente participa en el Proyecto Herakleion, que busca localizar el santuario mediante técnicas no invasivas.
De lograrlo, se encontraría la última fase del templo, construido por Trajano.
Monterroso cree que la pieza redescubierta en el museo de San Fernando indica que están en el camino correcto para encontrar el legendario templo. Próximamente publicará un artículo científico sobre este hallazgo.













