El ex-ingeniero que revolucionó la panadería en Tarragona: Pan abierto solo por las tardes

El ex-ingeniero que revolucionó la panadería en Tarragona: Pan abierto solo por las tardes
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El ex-ingeniero que revolucionó la panadería en Tarragona: Pan abierto solo por las tardes

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Un ingeniero que lo dejó todo para seguir su pasión por el pan. Esta es la historia de Marcos, el creador de Paneme, una panadería en Tarragona que está rompiendo esquemas con un modelo de negocio inusual: abrir solo por las tardes.

Un cambio radical de profesión

Tras perder su trabajo como ingeniero en abril de 2024, Marcos, quien ya compartía sus recetas en redes sociales, visualizó la posibilidad de vivir de su contenido. Sin embargo, la necesidad le llevó a considerar la venta de pan, una idea que poco a poco fue tomando forma hasta convertirse en Paneme.

El salto desde su “nano panadería” casera a una “micro panadería” física era inevitable. La producción en casa se había vuelto insostenible y la siguiente etapa era establecer un obrador propio.

Marcos confiesa que nunca se imaginó comprando un local ni montando un negocio, y mucho menos cambiando de profesión.

Una filosofía empresarial centrada en la calidad

La idea original de Paneme era sencilla: un obrador gestionado por Marcos, con un horario de apertura de 16:00 a 18:00, de martes a viernes. Este planteamiento le permitía asegurar un producto de alta calidad, con fermentaciones de 18 horas, sin sacrificar su vida personal.

Sin embargo, el éxito fue inmediato y la demanda obligó a Marcos a contratar a su padre y a transformar el concepto en un híbrido entre micro panadería y panadería tradicional.

¿Por qué abrir solo por las tardes?

La pregunta más frecuente que recibe Marcos es sobre el horario de apertura de su panadería. Su respuesta es una declaración de principios: no quiere ser esclavo de las masas ni de un horario nocturno. Este modelo, aunque arriesgado, busca atraer a un público que valore la filosofía de Paneme.

Una inversión que valió la pena

Poner en marcha Paneme supuso una inversión de entre 70.000 y 100.000 euros.

Marcos apostó por comprar un local de 40 metros cuadrados que tuvo que reformar por completo, además de adquirir toda la maquinaria. A pesar del riesgo, asegura que ha valido la pena.

La acogida en Tarragona ha sido muy positiva, demostrando que había un público interesado en su propuesta.

Una carta reducida para garantizar la calidad artesanal

La carta de Paneme es intencionadamente reducida para asegurar que todo es artesanal y hecho a mano. Ofrece productos fijos de martes a viernes, como el pan rústico, el de espelta o la chapata, y panes especiales que varían cada día, creando una sensación de escasez que fideliza al cliente.

De cara al futuro, Marcos tiene claro su objetivo: expandir Paneme abriendo nuevos locales en Tarragona, replicando el modelo y delegando más para seguir creciendo.