
La opinión de Santi Peón: 'Para recoger hay que sembrar'
De antemano pediré disculpas a los buenos agricultores por si, en mi afán de comparar cuestiones tan distintas, meto la pata. Pero tengo la sensación de que Marián Mouriño y su equipo de trabajo llevan ya un tiempo con un sombrero de paja en la cabeza y las herramientas perfectamente elegidas para poder recoger lo sembrado.
La magia de la tarea del agricultor es que es cíclica. Uno planta en una época del año y necesita esperar un tiempo determinado para poder recoger esos frutos de la tierra. No se puede pretender limpiar el terreno, preparar la tierra, sembrar y recoger de un día para otro.
Por eso digo que tengo la hermosa sensación de que eso está sucediendo en casa Celta.
Desde la llegada de Marián al frente del consejo de administración, y con los nombres dejados por si padre (que no todo su legado fue negativo), en el club se viene sembrando con regularidad para ir recogiendo a su debido tiempo.
Se percibe en su fantástica cantera. Desde muy niños en algunos casos, se les dan las premisas necesarias para crecer y madurar en clave personal y futbolística. Y muchos de ellos consiguen dar el gran salto al primer equipo, del que ahora se nutre el cuerpo técnico de Claudio Giráldez o, en otros casos, dejan elevadas sumas dinero por sus traspasos.
Ese cuerpo técnico es también un buen ejemplo de los tiempos de sembrado y recogida. Has traído a un joven pero sobradamente preparado Claudio que, desde categorías inferiores, llega al conjunto sénior y lo pone arriba en Primera y lo lleva a competiciones europeas.
Todo ello, por cierto, confiando en su mismo grupo de trabajo de años atrás, sin necesidad de ruido ni grandes alharacas.
Y ese proceso, el tiempo, permite trabajar y alcanzar altas cotas. El Celta ha llegado a cuartos de final de la Europa League. Y sí, a todos nos hubiese gustado competir más y mejor contra el Friburgo y soñar un poco más con ir a Estambul.
Pero la magia vivida esta temporada es fruto del trabajo hecho en años anteriores. Y la experiencia de esta temporada es proceso de siembra de cara a lo que viene por delante.
Lo dicho, sembrar para recoger, una y otra vez, hasta derribar la famosa puerta de la que habló en su día Berizzo.
Y he dejado para el final el proceso con la afición. Desde el principio, uno de los pilares en los que insistió Marián Mouriño fue en el de recuperar la paz social. Y la comunión es total entre grada y club.
Por eso, el jueves, pese a lo abultado del global de la eliminatoria ante el Friburgo, no hubo ni un reproche. Ni un silbido al final del partido.
Solo cánticos, aplausos y palabras de ánimo para un EQUIPO que se ha dejado la piel esta temporada.
Pero queda terminar la siembra, porque la temporada no ha terminado todavía. Y el fruto, que se recogerá en mayo, puede ser tan goloso como volver a clasificarse para jugar una competición europea.












