
LUANDA: DE CIUDAD FANTASMA A HOGAR PARA MILES
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A principios de la década de 2000, Luanda, la capital de Angola, luchaba por recuperarse de una larga y devastadora guerra civil. Con una población de 2.5 millones de habitantes, la ciudad experimentó un auge económico y demográfico sin precedentes durante la siguiente década.
Un crecimiento explosivo
En menos de diez años, la población de Luanda se duplicó, superando los cinco millones en 2011. Esta rápida expansión generó una densidad poblacional asombrosa de 45,777 personas por kilómetro cuadrado, casi nueve veces mayor que la de Madrid. Ante esta situación, las autoridades se vieron en la necesidad de buscar soluciones habitacionales urgentes.
El ambicioso proyecto Kilamba
La respuesta fue la creación de Kilamba, un nuevo barrio en las afueras de la ciudad, diseñado para albergar a medio millón de personas.
Construido a toda velocidad por una constructora estatal china, el complejo se compone de torres multicolores con apartamentos de más de 100 metros cuadrados, distribuidos en manzanas perfectamente cuadradas.
Inaugurado en 2011, tras tres años de construcción y una inversión superior a los tres mil millones de dólares, cada apartamento se puso a la venta por algo más de cien mil dólares. Sin embargo, este precio resultó prohibitivo para la mayoría de los angoleños. Durante años, Kilamba permaneció prácticamente deshabitada, convirtiéndose en una ciudad fantasma y un símbolo de un proyecto faraónico fallido.
La sombra de la influencia china
El proyecto Kilamba refleja la creciente influencia de China en África. Financiado con una línea de crédito china, el complejo fue construido por una empresa estatal del gigante asiático.
A cambio, China recibe petróleo angoleño.
Esta situación es representativa de la geopolítica del África subsahariana, donde países ricos en recursos naturales, pero devastados por la colonización, las guerras civiles y la corrupción, recurren a China para construir infraestructuras a cambio de hipotecar su riqueza natural. Esta nueva forma de imperialismo, aunque menos cruel, perpetúa la dependencia de África y su condena a la pobreza e inestabilidad.
Kilamba hoy: ¿un futuro prometedor?
Tras años de abandono, Kilamba ha empezado a cobrar vida. Se estima que algo menos de la mitad de los apartamentos están ocupados, albergando a unas 200,000 personas. Sin embargo, la pregunta sigue siendo si la hipoteca de tantos barriles de petróleo valió la pena para Angola, considerando que el proyecto no ha cumplido las expectativas iniciales.












