El Papa León XIV insiste en las claves para la construcción de un mundo mejor: "Que a nadie le falte el amor, ni lo necesario para vivir dignamente"

El Papa León XIV insiste en las claves para la construcción de un mundo mejor: "Que a nadie le falte el amor, ni lo necesario para vivir dignamente"
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El Papa León XIV insiste en las claves para la construcción de un mundo mejor: "Que a nadie le falte el amor, ni lo necesario para vivir dignamente"

El Papa León XIV ha compartido un momento de oración mariana con miles de fieles en el Santuario de Mama Muxima, en Angola, tras el rezo del Santo Rosario. En un ambiente de fervor, el Pontífice se ha dirigido a los “jóvenes”, a los miembros de la “Legión de María” y a los devotos de “Mama Muxima”, conocida como la “Madre del corazón”, expresando su alegría por el encuentro con la “Iglesia viva y joven de Angola”.

Durante su discurso, el Papa ha recordado la importancia del Santo Rosario, una devoción que ha descrito como “antigua y sencilla”. Ha evocado las palabras de San Juan Pablo II, quien la definió como la oración de un cristianismo que conserva “la novedad de los orígenes” y se siente impulsado a “proclamar a Cristo al mundo como Señor y Salvador”. Para León XIV, estas palabras se adaptan de manera especial a la comunidad angoleña, donde se percibe “la frescura de la fe y la fuerza del Espíritu”.

El Pontífice ha destacado la profunda historia del santuario, un lugar donde durante siglos “muchos hombres y mujeres han rezado” tanto en momentos de alegría como en las “circunstancias tristes y muy dolorosas” de la historia del país.

Según el Papa, Mama Muxima “interviene silenciosamente para mantener vivo y palpitante el corazón de la Iglesia”.

Este corazón, ha explicado, está hecho de los corazones de todos los que aman, rezan y celebran. Ha mencionado cómo, incluso ante la imposibilidad de acudir físicamente, los fieles confían sus peticiones y promesas a través de cartas y mensajes postales. “Mama Muxima acoge a todos, escucha a todos y reza por todos”, ha afirmado el Papa.

La meditación de los Misterios gloriosos de la vida de Jesús durante el Rosario ha servido al Papa para recordar el destino de los fieles y su misión. “Cristo, en la Pascua, venció a la muerte”, ha señalado, mostrando el camino de vuelta al Padre.

Para recorrer esta “senda luminosa y exigente”, ha añadido, se nos ha dado su Espíritu, que anima y sostiene en el camino y la misión.

El Papa León XIV ha profundizado en el significado del título con el que los fieles han “rebautizado” espontáneamente el santuario: “Santuario de la Madre del corazón”. Este nombre, ha dicho, remite a un “corazón limpio y sabio”, como el de María, capaz de meditar los acontecimientos de la vida de su Hijo. Rezar el Rosario, por tanto, “compromete a amar a cada persona con corazón maternal”, de forma concreta y generosa.

Este amor maternal implica, según el Pontífice, dedicarse al bien de los demás, “especialmente de los más pobres”. Ha hecho una analogía con las madres, que aman a todos sus hijos por igual, y ha invitado a los presentes a prometer hacer lo mismo.

El objetivo es esforzarse para que a nadie le falte “el amor y lo necesario para vivir dignamente”.

El Papa ha detallado esta solicitud, pidiendo que “quien pasa hambre tenga qué comer”, que “todos los enfermos reciban los cuidados necesarios”, que a los niños se les garantice una educación adecuada y que los ancianos vivan serenamente. “María piensa en todas estas cosas y nos invita también a nosotros a compartir su solicitud”, ha concluido.

Dirigiéndose directamente a los jóvenes, el Papa ha presentado la construcción de un nuevo santuario en el lugar como un signo. “También a ustedes la Madre del Cielo les confía un gran proyecto”, ha proclamado. Este proyecto consiste en “construir un mundo mejor, acogedor, donde ya no haya guerras, ni injusticias, ni miseria, ni deshonestidad”.

En este nuevo mundo, ha continuado el Papa, los principios del Evangelio deben inspirar y moldear los corazones, las estructuras y los programas para el bien de todos.

La enseñanza del corazón de María, la Madre de todos, es clara: “¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”.

La exhortación final del Papa ha sido una llamada a la acción. “Salgamos, pues, de este santuario como “ángeles-mensajeros” de vida”, ha instado, para “llevar a todos la caricia de María y la bendición de Dios”.

El discurso ha concluido con una referencia al Himno a Mama Muxima, “Madre del corazón, venimos a ti para ofrecerte todo”, y una invitación a ofrecerlo todo a María, entregándose a los hermanos. Por su intercesión, ha finalizado, los fieles pueden recibir con alegría la bendición del Señor para llevarla a todos.