
La tercera generación del SUV japonés es más grande, espaciosa y práctica. También añade tecnología y un nuevo motor, todo ello a un precio inferior al del modelo precedente
El CX-5 es uno de los modelos emblemáticos en la historia de Mazda. Desde su lanzamiento, acumula más de cinco millones de unidades fabricadas y vendidas en todo el mundo, y su tercera generación ha protagonizado una de las preventas más exitosas en el mercado español. Son ya más de 1.800 los pedidos realizados en firme en esa fase previa a la comercialización, lo que evidencia el peso del CX-5 dentro de la gama y la fuerte expectativa que ha generado.
El modelo adopta ahora una evolución del diseño Kodo con una imagen más robusta, segura y refinada, compatible con la identidad que lo ha distinguido desde 2012. El concepto Wearable Gear define una estética que, además de combinar funcionalidad y sofisticación, se adapta tanto al uso urbano como a las actividades de fin de semana.
Todo ello acompañado de un crecimiento en todas las cotas del vehículo que refuerza también su presencia visual y aplomo en carretera. En concreto, gana 11,5 centímetros de longitud (hasta 4,69 m) que van a parar a la distancia entre ejes, de 2,81 m.
El espacio para las rodillas en las plazas traseras aumenta en 64 mm y el espacio para la cabeza en 29 mm. Las puertas posteriores son además 70 mm más anchas, con lo que el acceso y la salida son más cómodos que antes.
Pensando en la vocación familiar del CX-5, Mazda ofrece un maletero que, con 61 litros extra sobre la generación anterior, alcanza los 583 litros con los cinco asientos en posición normal. Si se pliegan los traseros, la capacidad se amplía a 2.019 litros, lo que supone una ganancia de 381 litros.
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Maletero del Mazda CX-5
De impulsar el modelo se encarga el nuevo motor 2.5 e-Skyactiv G de 141 CV, que sustituye al anterior 2.0 y lo aventaja hasta en un 19% en par motor en regímenes bajos y medios. El propulsor está asistido por el sistema de hibridación ligera Mazda M Hybrid de 24 V, que da acceso a la etiqueta Eco de la DGT, y cuenta con desconexión de cilindros en rangos moderados de exigencia a fin de reducir el consumo.
Un motor atmosférico con la cilindrada adecuada sigue destacando en fiabilidad, suavidad, entrega lineal de par, estabilidad de consumo y durabilidad, aspectos cada vez más valorados por quienes buscan una experiencia de conducción natural y un coste de propiedad contenido a largo plazo.
De media, las versiones de tracción delantera del CX-5 gastan 7 litros por cada 100 kilómetros y las de tracción a las cuatro ruedas se sitúan en 7,4-7,5 litros por cada 100 kilómetros.
En el apartado dinámico, el coche presenta mejoras en amortiguadores, suspensión, barras estabilizadoras y dirección eléctrica para dispensar una conducción más suave, precisa y natural, fiel al concepto Jinba Ittai. La reducción de vibraciones y ruido (NVH) y la incorporación de ejes contrarrotantes en el motor dan lugar a un habitáculo silencioso incluso a alta velocidad. Quienes practican actividades outdoor y los usuarios activos en general agradecerán también que la capacidad de remolque alcance ahora los 2.000 kilos.
El CX-5 ha obtenido la máxima calificación Euro NACP, consiguiendo cinco estrellas de calificación.
Además, en cuanto a los sistemas de seguridad activa conocidos como ADAS Mazda introduce en este modelo un nueva generación de ayudas al conductor, que incluye mejoras en la frenada de emergencia, control de ángulo muerto, detección de fatiga con intervención del vehículo, asistente de cambio de carril y monitor 360º con vista transparente del coche.
El SUV japonés experimenta asimismo un salto considerable en términos de conectividad y digitalización. Toda su arquitectura tecnológica se ha rediseñado para ofrecer una experiencia más rápida, intuitiva y centrada en el usuario, muy similar a la que proporciona un smartphone moderno.
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Interior del Mazda CX-5
Por primera vez en Mazda, se incorpora Google integrado con asistente provisto de control por voz natural, navegación Google Maps con información en tiempo real y acceso a Google Play para apps compatibles. Toda la experiencia se gestiona desde una pantalla táctil de 12,9 o 15,6 pulgadas, según versión, y el arsenal tecnológico se completa con un cuadro digital de 10,25“ y un head-up display, además de las actualizaciones remotas (OTA) y una integración más natural entre mandos físicos, controles táctiles y órdenes por voz.
Misma eficiencia, diferentes modelos
La gama del nuevo CX-5 se compone de los acabados Prime-Line, Centre-Line, Exclusive-Line y Homura. El primero, disponible solo con tracción delantera, ya incorpora llantas de 17“, faros led, conectividad con Apple CarPlay y Android Auto, control de crucero adaptativo y cámara trasera.
El coche llega al mercado con una estrategia de precio y equipamiento orientada a reforzar su competitividad entre los SUV. A pesar de incorporar más tecnología, más conectividad y una mejora en habitabilidad y calidad percibida, presenta un posicionamiento más atractivo que la generación anterior, reflejado en una reducción directa de 2.383 euros.
La gama arranca así en 35.200 euros, aunque la campaña de lanzamiento y las opciones de financiación permiten que la versión Prime-Line parta de 29.995 euros, una cifra especialmente competitiva. En modalidad de Flexiopción, el CX-5 sale por 165 euros mensuales durante tres años, y en renting la cuota asciende a 427 euros más IVA.
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Mazda CX-5 en circulación
El SUV de Mazda puede presumir de ser un producto muy valorado en segunda mano y presentar un coste total de propiedad de lo más competitivo, tanto para flotas como para particulares. Los estudios internos y de operadores de renting muestran que, a 36 meses y 15.000 km/año, el CX-5 mantiene un valor residual significativamente superior al de sus competidores, beneficiado por su elevada demanda, la estabilidad histórica del modelo y el alto reconocimiento del cliente final en el mercado de ocasión.













