
PREOCUPACIÓN DE FORD ANTE LA CRECIENTE PRESENCIA DE VEHÍCULOS ELÉCTRICOS CHINOS EN NORTEAMÉRICA
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El director ejecutivo de Ford Motor Co., Jim Farley, ha expresado su inquietud ante la creciente presencia de fabricantes chinos de vehículos eléctricos en Estados Unidos y Canadá, calificando este fenómeno como un desafío crítico para la sostenibilidad de la industria automotriz en la región.
DESVENTAJA DE COSTOS
El análisis de Farley se centra en la notable disparidad de costos que favorece a las marcas chinas. Según el directivo, estas empresas asiáticas disfrutan de una ventaja competitiva gracias a una cadena de suministro altamente integrada y a años de respaldo estatal, lo que les permite producir vehículos eléctricos a costos significativamente menores en comparación con las plantas en Norteamérica.
Farley advirtió que, sin un marco regulatorio estricto, esta diferencia de precios en los mercados locales podría erosionar la cuota de mercado de los fabricantes tradicionales, lo que afectaría directamente los empleos y la inversión en infraestructura industrial en ambos países.
IMPORTANCIA DE LA COHESIÓN COMERCIAL
El CEO de Ford enfatizó la importancia de que Canadá mantenga una política comercial alineada con la de Estados Unidos para evitar que el país se convierta en una vía de entrada preferencial para los excedentes de producción de China.
Esta postura respalda las recientes decisiones gubernamentales de imponer aranceles del 100% a los vehículos eléctricos importados de China.
Para Farley, la cohesión en el marco del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es fundamental para proteger el ecosistema de proveedores y fabricantes que dependen de un mercado regional equilibrado.
ESTRATEGIA DE COMPETITIVIDAD DE FORD
A pesar de esta advertencia, el ejecutivo reafirmó el compromiso de Ford de competir a través de la innovación tecnológica. La compañía está desarrollando una nueva plataforma para vehículos eléctricos asequibles, buscando optimizar la eficiencia y reducir los costos de producción.
“Si no podemos competir con los fabricantes chinos a nivel global, el futuro de nuestra industria está en riesgo”, señaló Farley, enfatizando que la respuesta de Ford no será solo defensiva mediante aranceles, sino también proactiva, mejorando sus propios procesos de escala y desarrollo técnico.













