
El lotero de la Primitiva millonaria de A Coruña justifica en el juicio por qué intentó cobrar el premio: "La finalidad era que no caducara el boleto"
El juicio contra el lotero de A Coruña, Manuel Reija, y su hermano, acusados de planear el cobro de una Primitiva premiada con casi cinco millones de euros, entra en su recta final. Este lunes, el lotero ha declarado y ha mantenido su versión: se encontró un fajo de boletos en su administración de San Agustín y, al comprobarlos solo, descubrió que uno de ellos tenía un premio de 4,7 millones de euros.
Esta versión contradice la de la Policía, que asegura tener la “absoluta certeza” de que Reija comprobó el boleto delante del apostante.
Durante el interrogatorio, Reija ha negado las acusaciones de la fiscal, quien le ha preguntado si tuvo delante a la misma persona durante casi dos minutos, un lapso en el que se realizaron 21 transacciones. El acusado ha respondido tajantemente: “Para nada.
No, no es así”.
La fiscal ha basado su acusación en un dato clave: justo segundos después de la comprobación del boleto millonario, se validaron otras apuestas con números idénticos a los de los boletos encontrados. Para la acusación, esto demuestra que el apostante legítimo estaba en el local en ese momento.
Ante la pregunta directa de la fiscal: “¿No es cierto que usted, al ver que le sale un premio superior, se lo queda?
(…) No informa de que ha resultado ganador y así le hace creer que no tiene ningún premio?”, el lotero ha respondido con un contundente “En absoluto, eso es mentira”.
Uno de los puntos centrales del caso es que, en septiembre de 2012, cuando el premio estaba a punto de caducar, Manuel Reija presentó una solicitud por escrito para cobrarlo.
El acusado ha justificado esta acción asegurando que no pretendía quedarse con el dinero en ese momento. Según su declaración, lo hizo para que Loterías y Apuestas del Estado retuviera el boleto y no se anulara el premio.
“La finalidad era simplemente que no caducara ese boleto”, ha afirmado.
Otro de los momentos clave de la investigación fue la declaración voluntaria de Reija ante la Policía en mayo de 2019. En ella, se centró únicamente en el boleto premiado y omitió que lo había encontrado junto a un grupo de boletas, un dato fundamental para poder identificar al verdadero dueño.
Al ser preguntado por esta omisión, Reija ha alegado que en ese momento solo pensaba en el boleto ganador.
“Todo el rato en mi cabeza: boleto, boleto, boleto”, ha explicado, añadiendo que no fue consciente de la relevancia de ese dato hasta más tarde: “Me di cuenta a posteriori, cuando ya llegaba prácticamente a casa”. No volvió para completar su declaración porque, según él, “se lo hacía lejos”.
El juicio continuará el martes con la declaración del otro acusado, Miguel Reija, hermano del lotero y delegado provincial de Loterías en A Coruña en la época de los hechos.
Mientras, la familia de José Luis Alonso, a quien la policía identifica como el legítimo propietario, sigue personada como acusación particular. Alonso falleció en 2014, dos años después del sorteo, sin llegar a saber que era millonario.













