Adiós al “no tiene cura”: un psiquiatra de Valdecilla explica por qué la salud mental tiene hoy mejor pronóstico

Adiós al “no tiene cura”: un psiquiatra de Valdecilla explica por qué la salud mental tiene hoy mejor pronóstico
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Adiós al “no tiene cura”: un psiquiatra de Valdecilla explica por qué la salud mental tiene hoy mejor pronóstico

El viejo dicho popular de que “la locura no tiene cura” ha marcado durante décadas la percepción sobre la salud mental. Sin embargo, el pronóstico de estas patologías ha cambiado “espectacularmente en los últimos años”. Así lo ha afirmado el doctor Jesús Artal, jefe de psiquiatría del Hospital Valdecilla, en el programa ‘Mediodía COPE en Cantabria’, donde ha querido lanzar un mensaje de optimismo basado en los avances médicos y terapéuticos.

Uno de los cambios más significativos se ha producido en el abordaje de la psicosis, un concepto que engloba enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Según Artal, la idea de que la psicosis se asocia a un deterioro continuo “científicamente ya no se sostiene”.

Gracias a los nuevos antipsicóticos inyectables, “se han conseguido bajar las recaídas en casi el 60% de los casos”. Además, con una detección precoz, la recuperación completa se puede alcanzar “hasta en un 40%” de los pacientes.

En el caso de la depresión, el doctor Artal introduce “más matices”. Las depresiones de origen genético o endógeno “han mejorado espectacularmente la recuperación y también la prevención de recaídas”. En cambio, el tratamiento es menos eficaz en aquellas depresiones reactivas, que tienen que ver con los problemas de la vida, como laborales o de pareja.

“Aliviamos, pero realmente el tratamiento sería que esos problemas no se hubieran producido o que si están ahí se resuelvan”, ha matizado.

Esta mejora generalizada se explica por la combinación de tres factores clave. Por un lado, la aparición de tratamientos farmacológicos más modernos y con menos efectos secundarios, como la esketamina. Por otro, el desarrollo de psicoterapias “más intensivas, mejor enfocadas y, sobre todo, bien combinadas con los psicofármacos”. Finalmente, ha sido fundamental el cambio en el modelo de atención, que ahora se centra en la intervención precoz, los equipos multidisciplinares y los programas específicos.

Más allá del tratamiento, el especialista pone el foco en la prevención, un aspecto que no depende solo de los profesionales sanitarios.El entorno familiar, la educación, los hábitos de vida o la capacidad para afrontar las dificultades influyen directamente en la aparición de problemas de salud mental.Cuando estos factores fallan, aumentan los casos.

Y eso explica en parte la sensación de que la salud mental está peor que nunca: no se trata peor, sino que hay más demanda.

El especialista ha subrayado que “empezar antes marca mucho la diferencia”, ya que las enfermedades mentales graves no tratadas son “muy tóxicas” y provocan daños en el propio cerebro, como la disminución de conexiones neuronales. Una intervención temprana permite “menos sufrimiento, pero también menos daño y más prevención de recaídas”.

A pesar de los avances, la sensación en la calle es que la salud mental está peor que nunca. Artal ha confirmado que esta percepción “es real” debido a un aumento de la demanda de “patología menor” y del malestar emocional, que relaciona con “la menor resistencia o resiliencia” y con “un estilo educativo que, a lo mejor, no te prepara para no ser el primero”.

No obstante, ha contrapuesto este fenómeno con la capacidad del sistema sanitario para dar respuesta. “Gracias a que tenemos a talentos cada vez mejores, podemos dar una salida a toda esta gran demanda que tenemos”, ha señalado, añadiendo que aunque “entran muchas gallinas, pero también salen muchas”.

Sobre el suicidio, ha querido ser optimista, afirmando que, aunque la pandemia supuso “un repunte”, las cifras no están aumentando en los países occidentales y “se están controlando”.

Lo que sí ha cambiado es la epidemiología, con una mayor alarma social por los casos en jóvenes, si bien ha recordado que las tasas más altas siguen dándose en las personas mayores.

En definitiva, el doctor Artal propone reformular el viejo refrán. Su conclusión es un reflejo del panorama actual de la psiquiatría: “La locura no es fácil de curar, pero sí que cada vez tiene mejor pronóstico y mejores formas de atenderla”.