Accidentes ferroviarios en Europa: más allá de la tragedia griega

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Accidentes ferroviarios en Europa: más allá de la tragedia griega

Grecia aún lamenta las víctimas del accidente ferroviario más devastador de su historia, ocurrido hace tres años. El 28 de febrero de 2023, una colisión frontal entre dos trenes al sur del valle de Tempe, en Tesalia, cobró la vida de 57 personas. El choque involucró un tren de pasajeros InterCity 62 (IC62) y un tren de mercancías, con 342 pasajeros y 10 empleados a bordo del InterCity, además de dos operarios del tren de mercancías.

Este no es un caso aislado. Europa ha experimentado otros grandes desastres ferroviarios que han servido para identificar deficiencias en las infraestructuras y para impulsar mejoras e inversiones en seguridad y mantenimiento.

Factores que contribuyeron al accidente griego

El accidente en Grecia fue el resultado de “factores acumulativos”, según Christos Papadimitriou, director de la Autoridad Helénica de Investigación de la Seguridad Aérea y Ferroviaria, quien lideró la investigación. Además del error humano del jefe de estación, que provocó que el tren de pasajeros invadiera la vía del tren de cercanías, se sumaron la escasez de personal, la mala formación y un sistema obsoleto sin señalización automática.

En los años noventa, la UE implementó una política de gestión ferroviaria que separaba la gestión de las infraestructuras del servicio ferroviario para fomentar la competencia. Dos décadas después, Grecia se convirtió en el ejemplo más extremo de esta política, transfiriendo la gestión del servicio de pasajeros a una empresa privada italiana.

“Contratista francés, trenes de propiedad italiana y políticas de la UE: El accidente en Grecia también fue un fracaso europeo”, resumía una investigación de Investigate Europe y Reporters United, que evidenciaba la mayor inversión en carreteras por parte de los países de la UE y la división entre la gestión de las vías y la operación del servicio, lo que “provoca una ruptura de la coordinación en materia de seguridad”.

Actualmente, las empresas encargadas de la gestión y las mejoras en la seguridad del servicio ferroviario en Grecia no son nacionales. En el accidente de 2023, la empresa ferroviaria pertenecía al grupo italiano Ferrovie dello Stato y la responsable del sistema de señalización automatizado era la francesa Alstom.

Inversiones y seguridad ferroviaria en la UE

La división de responsabilidades entre distintas empresas, financiadas con fondos públicos, plantea interrogantes sobre la eficiencia del uso de los fondos europeos. “Los estados de la UE están invirtiendo miles de millones en proyectos ineficientes a gran escala”, criticaba Investigative Europe.

Ya en 2018, el Tribunal de Cuentas Europeo señalaba que, entre 2000 y 2017, la UE había invertido 23.700 millones de euros en infraestructura ferroviaria de alta velocidad, pero sin un “plan realista a largo plazo” sino “un mosaico ineficaz de líneas nacionales mal conectadas”.

Aunque los accidentes de trenes de gravedad son cada vez menos frecuentes en Europa, siguen siendo muchos y costosos. En 2024, se produjeron 1.507 accidentes ferroviarios en la UE, con 750 fallecidos y 548 heridos graves. El coste económico de los accidentes se estima en unos 3.500 millones de euros al año.

Además, “el progreso ha sido muy desigual entre los Estados miembros de la UE, con una variación significativa en los niveles de seguridad”, señalaba Josef Doppelbauer, ex director ejecutivo de la Agencia Ferroviaria Europea (AFE).

Según datos de Eurostat, cinco países superan las cuatro muertes por cada mil kilómetros de vía ferroviaria: Portugal, Hungría, Eslovaquia, Lituania y Polonia. En contraste, Austria, España, Finlandia, Estonia e Irlanda registraron una o menos, mientras que Luxemburgo y Eslovenia no contabilizaron ninguna víctima mortal en 2024.

Cerca de tres cuartas partes (71,5%) de estas muertes en la UE fueron causadas por “accidentes de personas con material rodante en movimiento”, relacionados con personas no autorizadas a circular por las vías. En segundo lugar, los “accidentes en pasos a nivel” causaron el 26,5% de las muertes.

En 2024, hubo 148 colisiones de trenes en la UE, la mayoría en Alemania, Francia y España, y 63 descarrilamientos, principalmente en España y Francia.

El accidente de Eschede y la importancia de la investigación

Un monumento en Eschede, Alemania, recuerda a los 101 muertos del accidente de tren más grave del país desde la Segunda Guerra Mundial. En 1998, un tren de alta velocidad InterCity Express descarriló debido a un neumático de rueda roto y se estrelló contra un puente ferroviario.

La tragedia llevó a la retirada temporal del servicio de los trenes idénticos y al reemplazo de 5.900 ruedas de goma por ruedas completas.

La Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA) recuerda que los Estados miembros deben establecer Organismos Nacionales de Investigación (NIB) independientes para investigar accidentes graves e identificar no solo las causas inmediatas, sino también las causas profundas, como fallos en la gestión de la seguridad o en el marco regulador.

La ERA proporciona guías comunes y la base de datos “ERA Railway Factsheets” para unificar las investigaciones. En 2024, Rumanía, República Checa y Dinamarca encabezaron la lista de países con más accidentes investigados y reportados a esta autoridad.

Para determinar lo ocurrido en el accidente de Adamuz, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) recopila pruebas e investiga tanto la vía como el vagón de Iryo que descarriló.

El error humano “está prácticamente descartado”, según el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia.

Laura Kiovesi, jefa de la Fiscalía Europea, considera que una de las lecciones de la tragedia ferroviaria griega es que hay que investigarlo todo y a todos: “La ley debe ser igual para todos y cuando iniciemos una investigación, se nos debería permitir investigarlos a todos, cualquiera que sea el grado que tengan o posición en la sociedad, sean pobres o ricos”.