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Obispo de Córdoba ofrece consuelo tras la tragedia de Adamuz
Monseñor Jesús Fernández, obispo de Córdoba, se ha puesto en contacto directo con los familiares de las víctimas y los heridos en la reciente tragedia de Adamuz, con el objetivo de brindarles consuelo y apoyo en estos momentos difíciles.
El obispo Fernández expresó que en situaciones tan dolorosas, las palabras a menudo resultan insuficientes, y que el mensaje principal reside en la cercanía, el apoyo y el acompañamiento a quienes sufren.
La fe como esperanza en medio del dolor
Monseñor Fernández considera que el mensaje del Evangelio busca infundir esperanza, aunque al principio pueda ser difícil de encontrar en medio del dolor. No describe la fe como un simple analgésico, sino como una “medicina que, sin duda, cura poco a poco esa herida”.
Ante la confusión que genera la muerte, el obispo recordó el núcleo del mensaje cristiano: “hay que saber que siempre, igual que sucedió en el calvario, la muerte no tiene la última palabra”.
Asegura que Cristo, al experimentar el sufrimiento y la resurrección, “nos acompaña también a nosotros en el dolor”.
Una llamada a la humildad y a la reflexión
Para el obispo, la tragedia también sirve como un recordatorio de que “la vida es muy frágil y que lo que merece la pena es en lo que tenemos que centrarnos”. Además de resaltar la solidaridad y la fraternidad demostrada por los vecinos de Adamuz, señaló este suceso como una invitación a la humildad.
En este contexto, invitó a reflexionar sobre las prioridades en la vida, para evitar obsesionarse con metas que nunca satisfacen por completo, dado que “estamos llamados a la eternidad”.
Según el obispo, lo que realmente llena el corazón es el Señor, “que vive, que ha resucitado, y con él podemos todos tener esperanza en llegar a la vida eterna”.