El artista Shareef Sarhan expone la memoria de Gaza en Barcelona tras su destrucción

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El artista Shareef Sarhan expone la memoria de Gaza en Barcelona tras su destrucción

El creador palestino Shareef Sarhan, actualmente refugiado en Marsella, presenta en Barcelona su montaje foto-artístico “GAZA… t’estimo!”. La exposición recoge la memoria de un país devastado por los bombardeos israelíes.

“GAZA… t’estimo!” trasciende la mera muestra fotográfica documental sobre la vida en Gaza antes de octubre de 2023. Es una exposición del arte de Shareef Sarhan (Gaza, 1976), quien imprime sus fotografías mediante la técnica de “transfer” sobre bloques de hormigón, ladrillos rojos o azulejos. Es el testimonio visual de un mundo de ayer, de una realidad que comenzó a morir en octubre de 2023.

Sarhan expresa que en cada piedra serigrafiada, en cada bloque de hormigón representado, “se esconde la memoria de las personas que habitaron los edificios y las calles de Gaza”.

Una exposición para recordar

La muestra, que puede visitarse en el Centre Cívic Pati Llimona de Barcelona hasta el 14 de marzo, reúne imágenes tomadas por Sarhan a lo largo de su carrera. Estas imágenes son transferidas a diversos soportes, como ladrillos, azulejos y, especialmente, bloques de hormigón que simbolizan los restos de los edificios destruidos en Gaza por los bombardeos israelíes.

Xavier de Luca, comisario de la exposición y cofundador de la ONG Jiser (“puente” en árabe), explica que “Shareef utiliza especialmente cemento porque es el material que más se reciclaba en Gaza, ya que se recogía el polvo de cemento de los edificios derruidos por el ejército israelí para construir de nuevo; por tanto, él considera que acumula la memoria de miles de personas”.

A esta “memoria del cemento”, Sarhan añade su inmenso archivo fotográfico, fruto de su trabajo como fotógrafo documental para organizaciones como la ONU. En 2012, editó el libro de fotografías *Gaza vive*, donde reivindica esa vitalidad social ahora desaparecida.

Testimonio de un genocidio

El testimonio de Shareef Sarhan es desolador. Nacido en Gaza hace 49 años, Sarhan es un artista y fotógrafo que ha trabajado la mayor parte de su vida en su país. Allí desarrolló su arte y su inmenso registro fotográfico documental sobre la vida cotidiana, una vida que, a pesar de la represión y la violencia diaria, era como la de cualquier sociedad.

Una vida “alegre y vital” que, según Sarhan, “no volverá a existir porque ha muerto para siempre” arrasada por Israel en su respuesta a los ataques de Hamás de octubre de 2023.

“Israel ha cometido un genocidio no solo de personas, sino de todos los aspectos que nos definían como país”, dice el artista. A este genocidio social, Sarhan añade el urbanístico, el arquitectónico, el educacional, el familiar y, por supuesto, el cultural y el humano.

Refugiado y artista

Sarhan es ahora un refugiado. La respuesta israelí a los atentados de Hamás le sorprendió en Estambul mientras inauguraba una exposición. Había viajado con su mujer y sus cuatro hijos y, lógicamente, ninguno de ellos ha podido regresar. En Gaza quedaron su casa y su taller, donde guardaba la mayor parte de sus obras y también las de otros artistas que él acogía y promocionaba.

Hoy el taller, con toda su creación, tampoco existe, cayó bajo las bombas. Sin embargo, su casa se mantiene en pie y en ella residen los discos duros donde guarda su archivo digital, al que no obstante no tiene acceso total. Solo puede acceder a una parte, la más importante, que se encuentra en los servicios de la nube, así como a las imágenes que se llevó a Turquía en su ordenador.

Con ellas ha vuelto a reconstruir su creación artística para intentar mantener la memoria de aquella Gaza que conoció y retrató. La muestra de Barcelona también incluye la serigrafía en los cristales del Pati Llimona de una suerte de caligrafías árabes que en realidad representan la condensación y elevación al cielo de las voces y memorias de las personas que habitaron la tierra de Gaza a lo largo de su historia.

La reconstrucción de su obra la ha iniciado primero desde Madrid, a donde viajó con su familia para pedir asilo político, y después desde Marsella, ya que finalmente ha encontrado acomodo tanto artístico como habitacional en la ciudad francesa. Respecto a su retorno, el fotógrafo asegura que no pierde la fe en poder volver a Gaza, “aunque solo Dios dirá si mi país llegará a ser libre alguna vez”.

Escéptico respecto a planes de reconstrucción, opina que “Israel intentará con una presión más o menos disimulada que cerca de un millón de nosotros nos vayamos de Gaza para volver a crear asentamientos como antes de 2005”.