La UE excluye la soja de los objetivos de energía renovable por deforestación

La UE excluye la soja de los objetivos de energía renovable por deforestación
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La UE excluye la soja de los objetivos de energía renovable por deforestación

La Unión Europea ha tomado una medida significativa en su política energética, anunciando que los biocombustibles derivados de la soja ya no se contabilizarán para los objetivos de energía renovable de los estados miembros. Esta decisión se basa en una reciente investigación de la Comisión Europea que confirma la contribución de estos cultivos a la deforestación global.

Según el informe, publicado el 22 de enero de 2026, la eliminación gradual busca frenar el cambio indirecto del uso de la tierra, una de las principales causas de las emisiones de dióxido de carbono y la pérdida de biodiversidad. Organizaciones ambientales como Transport & Environment han recibido la noticia con satisfacción, pero también con cautela, señalando que los biocombustibles de soja resultan ser el doble de perjudiciales para el clima que el diésel de origen fósil al que pretenden sustituir.

Combustibles sintéticos y biocombustibles avanzados: Alternativas para la descarbonización

Ante la necesidad de descarbonizar el transporte, han surgido dos alternativas principales a los derivados del petróleo: los combustibles sintéticos y los biocombustibles. Ambos pueden utilizarse en motores de combustión actuales, pero su origen y proceso de fabricación son distintos.

Los combustibles sintéticos son “electricidad líquida” creada artificialmente a partir de la captura de carbono ambiental, mientras que los biocombustibles son energía solar almacenada en materia orgánica reciclada. Ambas tecnologías se presentan como complementos necesarios a la electrificación para sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación, el transporte marítimo o los vehículos pesados de larga distancia.

Combustibles Sintéticos o E-fuels

Los combustibles sintéticos, también conocidos como e-fuels, son carburantes neutros en carbono que no tienen un origen biológico. Su producción implica la electrólisis, donde se utiliza electricidad 100% renovable para separar las moléculas de agua y extraer el hidrógeno verde. Posteriormente, se captura el CO2 directamente de la atmósfera y se combina con el hidrógeno para crear metanol, que luego se refina para transformarlo en gasolina o diésel sintético.

Esta tecnología permite aprovechar la infraestructura de gasolineras existente y los motores térmicos actuales, reduciendo hasta un 90% las emisiones en el ciclo de vida del vehículo sin necesidad de fabricar nuevas baterías de litio.

Biocombustibles Avanzados

A diferencia de los sintéticos, los biocombustibles (como el HVO, biodiésel o bioetanol) se fabrican a partir de biomasa. Los biocombustibles de primera generación, como la soja o la palma, están bajo la lupa por causar deforestación. La nueva generación de “biocombustibles avanzados” se centra en la economía circular, produciéndose mediante el refinado o la fermentación de residuos orgánicos, como aceites de cocina usados, grasas animales o restos agrícolas y forestales. El CO2 que liberan al quemarse es aproximadamente la misma cantidad que la materia orgánica absorbió de la atmósfera durante su crecimiento, logrando reducciones netas de gases de efecto invernadero superiores al 70% en comparación con los combustibles fósiles tradicionales.

Implicaciones de la nueva normativa

Con la implementación de esta nueva normativa, se asegura que la soja procedente de grandes exportadores como Estados Unidos, Argentina y Brasil no termine alimentando los depósitos de los vehículos europeos.

La decisión equipara el futuro de la soja al del aceite de palma, cuya eliminación ya se había programado para el año 2030 debido a su alto impacto ambiental. A pesar de este avance, persiste la preocupación por el vacío legal que rodea a otras materias primas como la caña de azúcar, que se mantienen justo por debajo del umbral establecido por la Comisión, permitiéndoles seguir formando parte de la matriz energética renovable de la Unión Europea.

Los expertos advierten de que la demanda mundial de biocombustibles no deja de crecer y se estima que el uso de la caña de azúcar aumentará significativamente para finales de esta década, provocando la tala de bosques naturales en regiones remotas para dar paso a plantaciones industriales destinadas a la exportación de combustible.

El retraso en la publicación de este informe ha sido objeto de debate en Bruselas, sugiriendo algunos analistas que la Comisión Europea postergó la difusión de estos datos para evitar conflictos diplomáticos y disputas comerciales en un momento de inestabilidad en los mercados internacionales.

Con la confirmación oficial de los riesgos asociados a la soja, el foco de las políticas de transporte en Europa se desplaza ahora hacia la necesidad de abandonar definitivamente los combustibles de origen alimentario y forrajero, apostando por alternativas que no compitan con la seguridad alimentaria ni con la preservación de los ecosistemas naturales.