
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
UN IRPF EUROPEO PARA UNA UNIÓN EUROPEA REAL
La construcción de una federación implica un coste. La Unión Europea es un ejemplo de ello, pues sigue siendo una confederación laxa en la que el centro burocrático, conocido como “Bruselas”, percibe directamente poco más del 1% de los ingresos fiscales totales. Esta situación dificulta que la Unión Europea pueda afrontar los desafíos del mundo actual.
Deuda e Impuestos: Pilares de la Unificación
Históricamente, el proceso de construcción de una federación comienza con la deuda. En 1790, Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, unificó las deudas de los estados tras la guerra de independencia contra el imperio británico (1775-1783). Para convencer a los estados del sur de aportar su solvencia a los del norte, se les ofreció albergar la capital federal, dando inicio a la construcción de Washington.
La Unión Europea ya ha dado pasos en esta dirección, con una capital entre Francia y Alemania, la emisión de eurobonos durante la crisis de 2008 y la deuda europea emitida durante la pandemia. También cuenta con el Banco Central Europeo, que es la única institución federalizada a día de hoy.
Tras la gestión de Hamilton, Estados Unidos siguió siendo un país poco unido, como demostró la guerra civil (1861-1865). La elección de Abraham Lincoln como presidente, favorable a la industria y antiesclavista, provocó la secesión de los estados del sur. La unidad se consolidó gracias a la creación, por parte de Lincoln en 1861, del primer impuesto federal sobre la renta, que debían pagar todos los residentes en Estados Unidos.
Hasta entonces, el gobierno central se financiaba con aranceles portuarios y tasas sobre el consumo. De manera similar, la burocracia central de la Unión Europea se financia fundamentalmente a través del IVA, un impuesto sobre el consumo que recaudan los países miembros.
El IRPF Europeo: Un Impulso a la Federalización
Los ciudadanos identifican a quien les cobra el impuesto sobre la renta como la autoridad a la que deben exigir responsabilidades. Por lo tanto, la única vía para iniciar la federalización europea y crear servicios comunes eficientes, como un sistema defensivo disuasorio, es la creación de un tramo del IRPF europeo. Este dinero sería recaudado directamente por “Bruselas”, sin intermediarios.
Los mecanismos fiscales directos son eficaces. Quien paga, manda, y la ciudadanía de la Unión empezaría a exigir a “Bruselas”, incluyendo su apéndice parlamentario, eficacia, transparencia y democracia.
Cuando alguien se queje de que “en Bruselas se gastan nuestro dinero en…”, significará que la federalización está en marcha.
O la Unión Europea se federaliza rápidamente, o nos enfrentaremos a graves problemas.













