
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
NUEVO TITOLO: La muerte de la madre y el matrimonio de Lezama Lima: Un año de duelo y cambio
El año 1964 fue un período de profundos cambios y dolor para José Lezama Lima. Tras años de dedicación a su familia, la ausencia de sus hermanas exiliadas y el delicado estado de salud de su madre, Rosa Lima, sumieron al escritor en un estado de agotamiento físico y emocional.
El deterioro de la salud de Rosa Lima
Rosa Lima, tras la marcha de sus hijas, repetía con frecuencia “yo ya no los vuelvo a ver”. Su salud comenzó a deteriorarse en agosto de 1964, cuando tras un paseo manifestó síntomas de gastroenteritis. A esto se sumaron problemas de presión arterial, cistitis y una incipiente parálisis en la mano derecha.
Los análisis revelaron una infección renal, lo que llevó a su hospitalización.
Durante los nueve días que Rosa estuvo en la clínica, Lezama y Baldomera permanecieron a su lado. El escritor, consciente de la gravedad de la situación, expresó a su amigo Parajón: “Cuando alguien de mi familia cae en cama es para morirse”.
La muerte de Rosa Lima
El 12 de septiembre de 1964, Rosa Lima falleció a los 76 años. Lezama, devastado, detalló en una carta a sus hermanas el apoyo recibido por amigos y conocidos durante esos difíciles momentos.
El velorio se llevó a cabo en la funeraria Caballero, con un responso del arzobispo de La Habana, monseñor Evelio Díaz. Asistieron amigos, familiares y figuras del mundo cultural cubano.
Se cuenta que, durante el velorio, ante el inconsolable llanto de Lezama, Eliseo Diego le instó a controlarse, a lo que el escritor respondió con una frase lapidaria: “Nunca he posado de británico”.
En un texto manuscrito, Lezama otorgó a la muerte de su madre una dimensión metafísica, comparándola con las mujeres del Antiguo Testamento y describiendo su estancia en la clínica como un “viaje al centro de la tierra”.
El matrimonio con María Luisa
Antes de morir, Rosa Lima, preocupada por la soledad de su hijo, le aconsejó casarse con María Luisa Bautista, amiga de la familia y enamorada de Lezama. Menos de tres meses después del fallecimiento de su madre, el 5 de diciembre de 1964, Lezama contrajo matrimonio con María Luisa en la Iglesia del Espíritu Santo.
La ceremonia, marcada por la tristeza y la ausencia de algunos amigos cercanos, fue una prolongación del duelo por la madre. Una fotografía de la boda muestra a Lezama sentado y cabizbajo entre los asistentes. A pesar del ambiente sombrío, el escritor encontró en María Luisa un apoyo fundamental.
En una carta a su hermana Eloísa, Lezama escribió: “Me he casado en un momento de vida en que arrastro una tristeza que casi no puedo soportar. Creo que la muerte de Mamá me ha herido para siempre”.
El matrimonio, aunque sorprendente para algunos, representó para Lezama un nuevo comienzo y la oportunidad de sublimar la cotidianidad y seguir trabajando en su escritura.













