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El Boquerón, un pueblo español que aún espera el agua corriente en pleno siglo XXI
Medio centenar de vecinos residen en El Boquerón, un núcleo de secano perteneciente a Abarán, al pie de la Sierra de la Pila. La mayoría supera los 60 años y comparten una necesidad urgente: que el agua potable fluya por sus grifos. Además, una reciente queja ante Correos podría situarlos finalmente en el mapa postal.
Una vida sin comodidades básicas
La cruda realidad en El Boquerón se manifiesta en la necesidad de recurrir a pozos, aljibes y agua de lluvia para las tareas cotidianas. El agua de riego, no apta para el consumo humano, llega a las viviendas cargada de sedimentos e incluso animales muertos.
Virginia González, una de las vecinas, describe la vida en el campo como un privilegio para quienes lo aman, pero reconoce la falta de comodidades. La supervivencia se convierte en un desafío costoso, tanto en esfuerzo como en dinero. En su caso, la energía solar es la única fuente de electricidad, lo que obliga a elegir entre usar electrodomésticos básicos.
El Boquerón, legalmente considerada entidad singular de población, se encuentra rodeada de olivos y frutales. Sus habitantes, cansados de sentirse abandonados, claman por mejoras en carreteras, acceso a internet, transporte público y, sobre todo, agua potable.
La lucha por el agua potable
Joaquín Cobarro Comillo, presidente de la Asociación de Vecinos Sierra de la Pila, lamenta que muchos vecinos teman morir sin ver agua potable en sus hogares. Él, quien vive en silla de ruedas desde niño, ha liderado esta lucha durante años.
Joaquín cuenta con un aljibe, pero depende de camiones cisterna para llenarlo, lo que implica un gasto considerable. Además, el agua llega con tanta suciedad que debe desechar una cantidad significativa antes de poder utilizarla.
Según Joaquín, un estudio técnico de la Dirección General de Aguas del Gobierno de Murcia, realizado hace cinco años, propone llevar agua a El Boquerón desde un punto cercano, con un costo estimado de 2,5 millones de euros. Además, en 2019, el Ayuntamiento de Abanilla aprobó un excedente de agua para El Boquerón y Casablanca.
La visión del Ayuntamiento
Jesús Gómez Montiel, alcalde de Abarán, califica de “impensable” la situación en pleno siglo XXI, pero alega que la inversión necesaria es “millonaria”. A pesar de haber intentado obtener financiación de fondos europeos y del Ministerio para la Transición Ecológica, no han tenido éxito.
El alcalde señala que los terrenos de El Boquerón son suelo no urbanizable de secano, lo que genera un debate sobre el derecho de los vecinos al agua potable. Sin embargo, asegura que su objetivo es resolver el conflicto.
El Ayuntamiento argumenta que no tiene la obligación legal de proporcionar agua potable a El Boquerón debido a la falta de un plan urbanístico aprobado, pero reconoce que la reclamación es antigua y podría hacerse una excepción si la financiación fuera accesible.
Indignación y acciones
La diputada socialista Magdalena Sánchez Blesa critica la falta de interés político en solucionar el problema, debido al escaso número de votos que representa El Boquerón. Pide que las administraciones trabajen juntas para encontrar una solución.
En la actualidad, el acceso al agua está ligado a la posesión de acciones, lo que deja a algunas familias sin acceso directo. Antonia Bernal, una vecina de 77 años, se ha convertido en experta en reciclar agua para subsistir. Depende de un camión cisterna que le proporciona agua no potable a un costo de 190 euros por 11.000 litros.
Enrique, hijo de Antonia, lleva garrafas de agua de Fuente Higuera, en Fortuna, para que su madre pueda beber. Se pregunta por qué nunca ha habido fondos disponibles para El Boquerón.
Otras necesidades
Además del agua, los vecinos de El Boquerón carecen de un servicio móvil en condiciones y sufren problemas de señal. También reclaman una mejor gestión de residuos y alumbrado público.
A pesar de las dificultades, los vecinos de El Boquerón mantienen un fuerte vínculo y celebran sus fiestas con alegría. Su mayor deseo es poder celebrar algún día la llegada del agua potable.













