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Noche Trágica en Córdoba: Bomberos Relatan el Desafío del Rescate del Tren
Francisco Carmona, director técnico de los bomberos de la Diputación de Córdoba, describió la extrema dificultad de las labores de rescate tras el trágico accidente ferroviario. En declaraciones, Carmona, aún visiblemente afectado, detalló la magnitud de la operación, que involucró a decenas de profesionales y representó un reto tanto físico como emocional: “Ha sido una intervención que te marca”.
Despliegue Masivo y Escena Desoladora
La noche del siniestro, un importante número de efectivos fue movilizado. “Estuvimos cerca de 50 y tantos bomberos esa noche actuando”, explicó Carmona. Al llegar al lugar, se encontraron con una escena devastadora.
Mientras un equipo trabajaba en el tren Lirio, que no presentaba daños graves, Carmona se dirigió al tren Alvia, a unos 800 metros, donde la situación era crítica. “En el Alvia, evidentemente, estaba lo peor. Eran unos amasijos de hierro, los vagones estaban tensionados”, narró.
Prioridad: Rescatar a los Supervivientes
Ante la magnitud del desastre, Carmona se unió a las labores de rescate, dejando de lado sus tareas de coordinación. La prioridad absoluta era evacuar a los supervivientes, lo que implicó tomar decisiones rápidas en un entorno caótico y oscuro.
Posteriormente, se dedicó a organizar las rutas de evacuación y el tránsito de ambulancias para evitar más incidentes.
La Dificultad de la Excarcelación
Una de las tareas más complejas fue la excarcelación de las víctimas, un término que los bomberos utilizan para referirse a la “extracción de las personas” atrapadas. El acceso a los vagones deformados del Alvia era extremadamente difícil. “Teníamos que ir despejando materiales, quitando asientos, quitando chapa, para poder llegar hasta las víctimas”, explicó Carmona. En un momento crítico, tuvo que tomar la difícil decisión de mover a una persona fallecida para poder acceder a otras personas con vida que necesitaban ayuda.
Búsqueda Tenaz de las Últimas Víctimas
La búsqueda de las dos últimas víctimas se prolongó hasta el jueves, transformándose en una operación de ingeniería y paciencia.
Los equipos se concentraron en una zona donde se encontraban apilados los bogies del tren, con un peso de “11 toneladas”. Carmona describió el proceso como “una labor dedicada y laboriosa”, que requirió levantar raíles, cortar traviesas y preparar el terreno para que la maquinaria pesada pudiera acceder y remover los vagones.
Insistencia y Hallazgo Final
La certeza de que las dos personas desaparecidas se encontraban en el tren llevó a descartar otras hipótesis. Tras remover nuevamente una zona que ya había sido revisada, encontraron a las víctimas en un lugar “totalmente inaccesible y localizable” inicialmente: “Justo debajo del vagón, enterrados en tierra”. El rescate final fue extremadamente delicado y manual: “Al final fue a mano, prácticamente, quitando hierro, también semienterrado en tierra, escarbando con las manos”.
Impacto Emocional y Apoyo Psicológico
Carmona, con experiencia en otras emergencias, admitió que esta intervención ha sido especialmente dura debido a la cantidad de víctimas y el estado en el que se encontraban.
“Estoy acostumbrado a ver de todo, por desgracia, pero 45 de golpe impacta. No ha sido agradable”, confesó. Ante el impacto emocional, la jefatura ha decidido que todos los bomberos que participaron en la intervención reciban apoyo psicológico.
Consciente del peaje emocional, Carmona consideró “oportuno que todos los bomberos que han estado en la intervención, todos, pasen por el gabinete psicológico”. Carmona concluyó con el sentimiento del deber cumplido: “Nosotros lo único que queríamos era encontrar a esos dos últimos cuerpos, que las familias descansasen tranquilas, y ya está, es la labor cumplida”.













