La Edad de Plata”: Un díptico español desconcertante en el Teatro de la Zarzuela

La Edad de Plata": Un díptico español desconcertante en el Teatro de la Zarzuela
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La Edad de Plata”: Un díptico español desconcertante en el Teatro de la Zarzuela

El Teatro de la Zarzuela presenta “La Edad de Plata”, un espectáculo ambicioso que une “Goyescas” de Enrique Granados y “El retablo de Maese Pedro” de Manuel de Falla bajo la dirección de escena, dramaturgia, escenografía e iluminación de Paco López.

Unión de dos obras dispares

“Goyescas”, una de las últimas composiciones de Granados, es una ópera basada en la suite pianística homónima, con libreto de Fernando Periquet. La obra, que ya en su tiempo fue considerada problemática, narra una historia de amor y celos en la España de Goya.

Por otro lado, “El retablo de Maese Pedro” es una obra maestra de Falla para teatro de títeres, que recrea un episodio del Quijote de Cervantes.

Falla, conocido por su meticulosidad, dejó instrucciones precisas sobre la interpretación de la obra.

Una puesta en escena cuestionable

Paco López concilia ambas obras mediante una dramaturgia que sitúa la acción en una reunión en casa del pintor Ignacio Zuloaga en París en los años veinte. La puesta en escena incluye imágenes de Hitler en París (1940), del general Yagüe en Barcelona (1939) y fragmentos de un discurso de Franco, así como alusiones a la muerte de Granados y la marcha de Falla a Argentina.

Un bailarín con el rostro cubierto y una coreografía convulsa completan el cuadro.

La producción, sin embargo, resulta desconcertante. La superposición de elementos, la estética barroca y los vídeos de baja calidad contribuyen a crear un espectáculo pretencioso y cuestionable.

Interpretación musical

En cuanto a las interpretaciones, el reparto de “El retablo de Maese Pedro” supera al de “Goyescas”, con la excepción de la destacada actuación de Mónica Redondo como Pepa.

Lidia Vinyes-Curtis ofrece un Trujamán de notable lirismo, aunque alejado del carácter racial que Falla buscaba para el personaje.

La dirección musical de Álvaro Albiach es encomiable, logrando que la Orquesta de la Comunidad de Madrid alcance un nivel sonoro notable, especialmente en el sutil acompañamiento del cuadro final de “Goyescas”. No obstante, la versión musical resulta algo lánguida.