Acceso a la propiedad de una farmacia

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Acceso a la propiedad de una farmacia

Aunque las farmacias son un pilar tradicional y estable en el comercio, su funcionamiento interno a menudo permanece velado al público. Detrás del mostrador, se despliega un complejo modelo de negocio que entrelaza la vocación sanitaria con una estrategia empresarial meticulosa, buscando asegurar la rentabilidad. Antonio Ferrer, farmacéutico y propietario de una botica familiar, revela los entresijos de este sector en constante evolución.

Acceso a la propiedad de una farmacia

El requisito fundamental para establecer una farmacia es, lógicamente, poseer el título de farmacéutico. A partir de ahí, existen dos vías principales para adquirir la propiedad.

La primera es mediante un concurso público para obtener una nueva licencia, un proceso regulado por la densidad poblacional de cada área y un sistema de puntos basado en la experiencia profesional, según explica Ferrer. La normativa establece un número determinado de farmacias por cada cierto número de habitantes en una zona específica.

La segunda opción, y la más común, es la compra de una licencia ya existente en el mercado. El precio de traspaso suele estar vinculado directamente al rendimiento económico de la farmacia. Ferrer señala que, aunque no está escrito, se suele considerar que “si facturas 1.000.000, se vende por 2.000.000”, aunque el precio final lo determina el vendedor.

Además, la regulación es rigurosa en cuanto a la ubicación, exigiendo una distancia mínima de 250 metros con la farmacia más cercana y también con los centros de salud.

El fenómeno Ozempic y la tensión en las farmacias

Cada año surge un producto que destaca por encima de los demás, y actualmente, el protagonista indiscutible es Ozempic. Originalmente concebido como un medicamento para personas con diabetes, su eficacia en la pérdida de peso ha generado una demanda sin precedentes. Esta situación lo ha transformado en el producto “más buscado”, desatando una verdadera fiebre por obtenerlo, según afirma el farmacéutico.

Este auge ha provocado una tensión considerable, ya que la alta demanda para fines estéticos ha generado problemas de desabastecimiento para los pacientes diabéticos que lo necesitan por prescripción médica. Ferrer reconoce el conflicto que se vive en las farmacias, donde los pacientes insulinodependientes reclaman un fármaco que para ellos es una necesidad vital, no una opción estética.

Transformación del negocio farmacéutico

El negocio farmacéutico ha experimentado una transformación radical.

Según Ferrer, “los medicamentos ya no dan tanto dinero” como antes, debido a la progresiva disminución de los precios. Esto ha forzado al sector a reinventarse, expandiendo su oferta más allá de los fármacos para mantener los márgenes de beneficio. La clave reside en la parafarmacia: productos de dermocosmética, nutrición o cuidado personal.

En la farmacia de Ferrer, ubicada en una zona turística, la venta libre representa ya el 65% de la facturación, frente al 35% de los medicamentos con receta. Otro aspecto clave de la rentabilidad reside en los medicamentos genéricos.

Ferrer explica que, aunque el precio para el cliente es el mismo, el margen de beneficio para la farmacia es mayor. “Con un Enantium de marca podríamos ganar un euro, un euro 50, y, a lo mejor, con el de marca blanca, pues, podemos ganar desde 2 euros, 2 euros 50”, detalla.

Servicios adicionales y la importancia del trato personal

Además de la parafarmacia, otros servicios como las fórmulas magistrales están ganando terreno. Preparados como el minoxidil o la dutasterida para el crecimiento del cabello tienen una “mucha demanda”. A pesar de la competencia digital, Ferrer defiende el valor del consejo profesional y el trato “cara a cara”, un factor de fidelización clave frente a la impersonalidad de internet.

“Confían mucho en nosotros”, concluye.