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El Tratado UE-Mercosur Paralizado: ¿Por Qué Genera Tanta División?
El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur ha sido paralizado en el Parlamento Europeo después de más de dos décadas de negociaciones. La votación ha puesto de manifiesto una división inusual, donde partidos de diferentes ideologías coinciden en su rechazo o apoyo al tratado. ¿Qué hay detrás de esta controversia?
Un Acuerdo Complejo con Ganadores y Perdedores
Firmado en 2019, el tratado UE-Mercosur es el acuerdo comercial más grande alcanzado por la UE en términos de población y volumen de comercio. Busca eliminar barreras comerciales y exponer a la competencia internacional sectores antes protegidos. Sin embargo, evaluar este tipo de acuerdo no es sencillo, ya que sus efectos varían según el sector, el país y el grupo social.
Todo acuerdo de libre comercio genera ganadores y perdedores, lo que explica la división política y la intensidad del debate.
El Enfoque Económico: Especialización y Ajuste
Económicamente, los acuerdos de libre comercio buscan que las empresas más competitivas ganen terreno, los productos se abaraten y la economía crezca en conjunto. Esta lógica se basa en la teoría de la “ventaja comparativa”, donde cada país se especializa en lo que produce con menor costo relativo.
Sin embargo, el proceso de ajuste no es neutro. Algunas actividades crecen y otras desaparecen, ciertos territorios prosperan y otros se vacían, y algunos trabajadores se benefician mientras que otros pierden su empleo. Este ajuste es aún más duro cuando los países que comercian son muy distintos, como la UE y Mercosur.
Europa tiende a exportar bienes industriales, mientras que Mercosur se enfoca en productos agrarios. El acuerdo podría consolidar esta especialización, con la UE como exportadora industrial y Mercosur como exportador agrario.
Los modelos económicos apuntan a que los sectores agrarios en Mercosur serían los principales ganadores, mientras que los industriales saldrían perdiendo. En la UE, ocurriría lo contrario. Sobre el impacto neto en el PIB y el empleo, hay más debate, con estudios que predicen ganancias modestas para Europa o incluso cuestionan que existan beneficios a corto plazo.
Política y Alianzas Sociales
Los impactos del acuerdo varían entre el capital agrario, el capital industrial, el capital financiero y los trabajadores. No todos los grupos sociales tienen la misma influencia política, por lo que la oposición al tratado no es irracional ni ideológica, sino que responde a intereses materiales concretos y a una visión diferente del comercio internacional.
En Europa, el sector agrario ve el tratado como una amenaza directa. Gobiernos se han alineado con los agricultores para oponerse al acuerdo. En Mercosur, la situación es inversa, con los intereses agrarios presionando a favor y sindicatos y sectores industriales mostrándose recelosos.
El Enfoque Geopolítico: Autonomía o Ilusión
El tratado tiene una dimensión geopolítica. La UE busca reforzar relaciones con América Latina en un contexto de rivalidad entre potencias y debilidad del vínculo transatlántico. El acuerdo con Mercosur se ve como una oportunidad estratégica para la UE en la división internacional del trabajo.
Sin embargo, Argentina está gobernada por un presidente alineado con Donald Trump, y el futuro político de Brasil es incierto. Brasil está desplegando una estrategia comercial orientada a su autonomía económica, acercándose a China. No hay garantía de que el acuerdo refuerce la autonomía estratégica europea o asegure un alineamiento político duradero.
La UE busca facilitar la compra de minerales críticos y otros recursos naturales a través del acuerdo. Brasil es un importante productor de niobio, tántalo, hierro, acero y otros minerales. Argentina es el cuarto país en la explotación de litio. Sin embargo, la capacidad de inversión de las empresas chinas sigue siendo superior, lo que limita el control del capital europeo sobre las cadenas de valor.
El Enfoque Ecológico: El Gran Punto Ciego
Tras las críticas, se han añadido menciones al cumplimiento de los Acuerdos de París al tratado. Sin embargo, estas disposiciones son débiles, carecen de mecanismos de control y no alteran la lógica de fondo que colisiona con la sostenibilidad.
Los modelos predicen incrementos moderados de emisiones de dióxido de carbono, pero no incorporan las emisiones del transporte. La especialización agraria de Mercosur podría llevar a una expansión de la frontera agrícola, con riesgos de deforestación. Además, se cuestiona la seguridad alimentaria y la dependencia de importaciones agrarias lejanas.
Conclusiones
La UE debe encontrar su lugar en el mundo, pero difícilmente lo hará firmando acuerdos diseñados para una realidad que ya no existe. Antes de negociar con el Sur Global, necesita resolver sus propias fragilidades y construir relaciones comerciales que no reproduzcan las asimetrías del pasado.













