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Nicaragüense William González disecciona la violencia y la censura en ‘Cara de Crimen’
El escritor nicaragüense William González (Managua, 2000) presenta ‘Cara de crimen’, una obra que explora la violencia de las pandillas en Centroamérica, la situación de las empleadas del hogar y el poder de la cultura como resistencia a la censura.
Un Muro Cultural Contra la Violencia
González, quien pudo haber sido un sicario, atribuye a la cultura el haber sido su “muro de contención”. Este “muro cultural” fue construido por su madre, figura central en su libro, ganador del Premio Espasa de Poesía 2025. En ‘Cara de crimen’, González reflexiona sobre cómo eligió la escritura en lugar de un arma, desafiando el destino que parecía marcado por su entorno.
El autor relata que en su familia paterna, los González, fundaron una pandilla que dominó su territorio desde 1995, conocida como los Sumis. Cuando la violencia dejó de ser rentable, se dedicaron al narcotráfico. González describe redadas en casa de sus primos y la normalización de la violencia en su entorno.
Refugio en la Poesía y Emigración a España
A pesar del caos, una “luz cultural” siempre estuvo presente, ya que “en Nicaragua la poesía es un deporte nacional”. La biblioteca se convirtió en su refugio. Su madre tomó la decisión de emigrar a España a principios de los 2000, renunciando a un puesto administrativo para alejarlo de la violencia. González tardó en comprender el verdadero motivo de aquel viaje a Madrid cuando tenía 11 años.
La Literatura como Solución Social
En su libro, González destaca cómo la literatura puede ser una solución a problemas sociales. En el poema ‘Biblioteca antiviolencia’, resalta el respeto que incluso los pandilleros muestran hacia los lugares donde se lee o se canta. “Estos tíos, que son unos asesinos, respetan el perímetro de la biblioteca. Si quedamos a dispararnos, nos vamos a alejar de ahí para respetar a las personas, sobre todo a los niños”, explica el escritor.
Censura y Reflexión
González también condena la censura de libros, un problema actual en Nicaragua, donde denuncia que se vive una “dictadura”. Le preocupa que “los jóvenes en España crean que una dictadura es mejor que una democracia”, ya que él vive de primera mano “la censura y el exilio de los medios”.
Para González, es fundamental “inculcar a los jóvenes que hay que conocer la historia y que es importante leer, ahora más que nunca”. Celebra que haya gente joven haciendo contrabando de libros por la frontera, desafiando la censura.
El Proceso Creativo y el Riesgo
Una de las particularidades de ‘Cara de crimen’ es que se basa en testimonios de personas que viven en Nicaragua y forman parte de bandas. González se jugó la vida para entender por qué sus primos se involucraron en la violencia. “Mi mayor miedo era cuando me levantaba de la mesa del sitio donde estaba hablando con un asesino y le daba la espalda”, confiesa.
Un Reportaje Poético y la Voz de los Invisibles
El autor no planea hacer un reportaje periodístico tradicional, sino que su libro es un “reportaje poético”. Quería un libro que doliera y llegara a los jóvenes de manera impactante. Su literatura se centra en los márgenes, dando voz a los invisibles.
Crítica a la Explotación Laboral
González también denuncia la situación de las empleadas del hogar, muchas de ellas inmigrantes, a quienes considera “las esclavas del siglo XXI”. Señala la necesidad de reflexionar sobre esta problemática desde una posición de privilegio.
Lucha Contra los Prejuicios y los Discursos de Odio
‘Cara de crimen’ es el resultado de cinco años de trabajo, durante los cuales González observó los prejuicios de clase que persisten en la sociedad y la necesidad de combatir los discursos de odio con literatura. Espera que su libro contribuya a abandonar el “ombliguismo” de ciertos sectores de la industria española que viven desconectados de estas realidades periféricas.