Nuevo Orden Mundial Según Trump: Análisis de su “Consejo de Paz

Nuevo Orden Mundial Según Trump: Análisis de su "Consejo de Paz
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Nuevo Orden Mundial Según Trump: Análisis de su “Consejo de Paz

El “Consejo de la Paz” (Board of Peace, BoP) impulsado por el presidente Donald Trump se presenta como un mecanismo para la resolución de conflictos a nivel global. Sin embargo, su estructura y objetivos generan serias dudas sobre su verdadera naturaleza e intenciones.

Un proyecto personalista con tintes autoritarios

Desde su logotipo, con un hemisferio occidental centrado en Estados Unidos y adornado con elementos que recuerdan a la ONU, el BoP revela su carácter: un proyecto verticalista destinado a consolidar el control de Trump sobre los asuntos mundiales. Este enfoque se evidenció durante su inauguración en Davos, donde Trump pronunció un discurso ante representantes de 19 países, a quienes se refirió como “las personas más poderosas del mundo”.

La ausencia de figuras clave como Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia, y Binyamin Netanyahu, primer ministro de Israel, en la ceremonia inaugural, subraya las controversias que rodean al BoP. Lukashenko no pudo asistir debido a las sanciones europeas por abusos de derechos humanos, mientras que Netanyahu enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra en Gaza.

El “Plan de Desarrollo Trump” para Gaza: ¿Una solución o una imposición?

Uno de los puntos centrales de la agenda del BoP es el “Plan de Desarrollo Trump” para Gaza, presentado por Jared Kushner. Este plan, valorado en 30.000 millones de dólares, propone la creación de una “Nueva Gaza” con una costa repleta de rascacielos. Sin embargo, la visión de este proyecto implica la demolición total de la Franja y la imposición de una nueva sociedad y economía bajo la supervisión del BoP. La falta de consulta con los palestinos sobre este plan, evidenciada por errores ortográficos en árabe en la presentación, genera fuertes críticas y cuestionamientos sobre su legitimidad.

Un desafío al sistema multilateral y a la ONU

La carta fundacional del BoP omite cualquier referencia a Gaza y refleja las críticas de Trump a la ONU, al hacer un llamamiento a tener el “coraje de apartarse de instituciones que a menudo han fracasado” mediante la creación de “un organismo internacional de construcción de la paz más ágil y eficaz”. Esta postura plantea interrogantes sobre el papel del BoP en el sistema multilateral y su posible confrontación con la ONU.

Europa ante el dilema del BoP

Si bien los líderes europeos respaldaron en términos generales la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, han mostrado cautela ante el BoP, con la excepción de Hungría y Bulgaria. Las preocupaciones sobre su mandato, legalidad y el desafío que supone para la ONU han llevado a muchos países europeos a mantenerse al margen. Esta postura se justifica por el riesgo de legitimar un sistema en el que la lealtad y el dinero priman sobre el derecho internacional, lo que erosionaría la voz de Europa y el sistema multilateral basado en normas.

Una empresa personal controlada por Trump

El BoP puede interpretarse como una empresa estadounidense propiedad de Trump, con el presidente de EEUU como presidente permanente y accionista mayoritario. Todas las decisiones y el poder emanan de Trump, quien selecciona y preside un consejo de gobierno subordinado compuesto por Estados miembros. Esta estructura plantea serias dudas sobre la transparencia y la rendición de cuentas del BoP.

Los miembros del BoP, que sirven mandatos de tres años renovables a discreción del presidente, valoran la oportunidad de una relación más estrecha y transaccional con Estados Unidos. Sin embargo, aquellos que se desvíen de la línea marcada por Trump se arriesgan a la humillación diplomática de ser despedidos como si fueran concursantes de “The Apprentice”.

Riesgos de cleptocracia y corrupción

La combinación de fondos de inversión privados con el poder estadounidense y la geopolítica, junto con una probable opacidad en la toma de decisiones y en el gasto financiero, crea un caldo de cultivo para la oligarquía cleptocrática. El caso de Albania, que se unió al BoP justo cuando Kushner obtuvo la aprobación del Gobierno albanés para construir un complejo turístico de lujo de 1.400 millones de dólares, genera sospechas sobre posibles conflictos de interés y prácticas corruptas.

El control total de Trump sobre Gaza

Trump, tras afirmar que Estados Unidos “se hará cargo” y “poseerá” Gaza, ejerce ahora un control casi total sobre la Franja a través del BoP. La participación de fondos de inversión privados refuerza su visión de una “Riviera de Gaza” respaldada por Estados Unidos y construida por corporaciones. Este enfoque profundizaría la fragmentación territorial y social de Gaza y haría poco por contrarrestar a Hamás, que sigue profundamente arraigado en la política y la sociedad palestinas.

El papel de Europa ante el BoP

Ante esta situación, los Estados europeos tienen una influencia significativa fuera del BoP controlado por Trump. Deberían comprometerse directamente con el Comité Ejecutivo de Gaza, más alineado con la resolución 2803 del Consejo de Seguridad, y trabajar con socios árabes para dar forma a las acciones del BoP desde dentro. Esto implica empoderar al Comité Nacional Palestino y apoyar una reconstrucción integral de Gaza basada en la retirada total de Israel y el retorno de la Autoridad Palestina.

Los Estados europeos también deberían buscar formas de apoyar a la Fuerza Internacional de Estabilización de Gaza (ISF) una vez que se aborden las preocupaciones sobre su mandato y su estructura de mando y control. Al ser proactivos, los europeos fortalecerían su posición frente a Trump y presionarían a Netanyahu hacia una retirada total de Gaza y negociaciones de paz israelí-palestinas más amplias.

Un futuro incierto para el orden internacional

Es poco probable que el BoP sustituya a la ONU, pero podría suponer nuevos recortes de financiación y retiradas de agencias de la ONU, y el desvío del compromiso diplomático estadounidense hacia el BoP para imponer la agenda de Estados Unidos en el control del orden global. A pesar de todo su esfuerzo, es poco probable que el BoP sobreviva a la presidencia de Trump. El peligro mucho mayor es que, al intentar imponer el orden trumpista en Gaza y en el mundo, los países europeos tengan poco del antiguo orden liberal internacional al que recurrir una vez que él se haya ido.

Por lo tanto, los europeos deberían influir en las posiciones del BoP desde fuera, manteniendo una posición común en defensa de los intereses europeos y comprometiéndose con el BoP en cuestiones concretas, trabajando con socios desde dentro. El objetivo debería ser orientar la implicación del BoP en consonancia con la visión europea de la paz en Ucrania, Israel-Palestina y el conjunto de Oriente Próximo.

En definitiva, el “Consejo de Paz” de Trump representa un desafío al sistema multilateral y a la influencia de Europa en el escenario internacional. La respuesta europea deberá ser firme y estratégica para proteger sus intereses y defender los principios del derecho internacional y la cooperación global.