Un año de mediocridad para el RCD Mallorca

Un año de mediocridad para el RCD Mallorca
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Un año de mediocridad para el RCD Mallorca

El RCD Mallorca atraviesa una profunda crisis de juego y resultados desde enero de 2025. Las medidas implementadas tanto por el entrenador como por la directiva no han logrado revertir la situación, sumiendo al equipo en una espiral de mediocridad.

Cambio de entrenador, ¿solución o espejismo?

La directiva del club optó por prescindir de Javier Aguirre, apostando por Jagoba Arrasate con la intención de dar un nuevo impulso al equipo. Se buscaba una evolución en el juego, dejando atrás el planteamiento defensivo que caracterizó la etapa de Aguirre. Sin embargo, este cambio de rumbo no vino acompañado de una renovación profunda de la plantilla.

Resulta paradójico que la misma directiva que consideraba necesario un cambio de ciclo con la salida de Aguirre, no haya apostado por reforzar una plantilla que ya mostraba signos de agotamiento la temporada anterior.

La falta de refuerzos ha derivado en un equipo sin alma, carente de mordiente, poco incisivo y vulnerable en defensa.

Responsabilidades compartidas

Si bien la responsabilidad principal recae en la directiva por la falta de refuerzos, los jugadores tampoco están rindiendo al nivel esperado. Arrasate se enfrenta a problemas tanto en defensa como en ataque, con un equipo que carece de solidez y mecanismos ofensivos efectivos. A pesar de las dificultades, se espera que el equipo muestre un mejor rendimiento, tal como lo hizo en el pasado reciente.

Un futuro incierto

La combinación de un bajo rendimiento de los jugadores, la incapacidad del entrenador para mejorar el equipo y la falta de refuerzos por parte del club, conforman un escenario preocupante para el futuro del Mallorca. El mercado de invierno representa la última oportunidad para incorporar jugadores que puedan aportar un cambio significativo.

Carencias evidentes

La falta de un extremo de calidad es una de las principales carencias del equipo.

Los rivales sí han logrado reforzarse en esta posición, mientras que el Mallorca sigue sin encontrar la pieza que necesita. Sin embargo, el problema no se limita a la falta de un extremo, ya que existen otras carencias en el equipo. El juego del Mallorca se caracteriza por ser indefinido, flojo, inocuo, carente de elaboración y vulnerable en defensa. Hasta el momento, los goles de Muriqi han sido el principal sustento del equipo.

¿Qué sería del Mallorca sin sus 14 goles?