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Un voluntario español del Año Jubilar conoce al Papa León XIV en Roma
El Año Jubilar de 2025 ha transformado Roma en un importante centro de peregrinación, atrayendo a más de 33 millones de personas provenientes de 185 países. Entre los miles de voluntarios que participan en este evento, destaca Alejandro Vallaure Maestre, miembro de la Cofradía del Santo Sepulcro de Gijón, quien vivió una experiencia inesperada: un encuentro personal con su esposa, María, y el Papa León XIV.
El inicio del voluntariado
Todo comenzó en diciembre de 2024, cuando Alejandro recibió una invitación de Vatican News para participar como voluntario. Decidió inscribirse para el mes de mayo, una decisión que tomó por su cuenta y que sorprendió a su familia. “Quise ir solo porque me viene bien estar en el Vaticano y saber un poco cómo funciona todo, para organizar eventos en la cofradía”, explica.
Su labor consistió en acompañar y orientar a los grupos de peregrinos en su camino hacia la Puerta Santa.
Durante su estancia en Roma, coincidió con eventos importantes, como el fallecimiento del Papa Francisco y la entronización del nuevo Papa León XIV, así como la semana de las cofradías. A pesar de la incertidumbre inicial, su voluntariado continuó sin interrupciones, y se hospedó en un antiguo convento en el centro de Roma.
Un encuentro inesperado con el Papa
Meses después, en diciembre, Alejandro regresó a Roma con su esposa, María, para ganar el jubileo. Fue entonces cuando recibió una invitación para una audiencia especial del Papa destinada a los voluntarios. Gracias a sus contactos, incluyendo al jefe de la policía vaticana, su esposa también pudo asistir.
“Me tomaron los datos y me dijeron que tenían que aceptarme. Y así fue”, recuerda María.
La audiencia se llevó a cabo en el aula Pablo VI. María describe al pontífice como una persona “muy cercana, que tiene la bondad en la mirada y te transmite una paz que hay que vivirlo”. La emoción fue abrumadora: “Yo lloré mucho y vengo encantada, es una experiencia que le debo a Alejandro”.
Un momento conmovedor
Alejandro compartió la misma emoción.
Cuando el Papa pasó cerca, no dudó en dirigirse a él: “Santidad, en junio nos vemos en España”. El momento más impactante fue el cruce de miradas. “Te mira y te llena, es como si te hiciera un escáner que no solamente te mirara a los ojos, te mirara al cerebro”, detalla.
Esta sensación, que califica de “extrañísima”, lo conmovió profundamente. Para Alejandro, vivir esta experiencia y compartirla con su esposa ha sido “lo más espectacular que he vivido posiblemente en mi vida”.













