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RESTAURACIÓN HISTÓRICA EN LA GRUTA DE LA NATIVIDAD DE BELÉN
Después de seis siglos de espera, la Gruta de la Natividad en Belén, venerado lugar donde la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, ha iniciado su primera gran restauración. Esta significativa iniciativa es liderada por el Patriarcado Ortodoxo Griego y la Custodia de Tierra Santa, contando además con la colaboración del Patriarcado Ortodoxo Armenio y el patrocinio del Estado de Palestina.
Mahmud Abás, presidente palestino, ha descrito este proyecto como una “señal de gran esperanza y renacimiento para toda Tierra Santa”.
La restauración, que da cumplimiento a un decreto presidencial emitido en 2024, se realizará respetando rigurosamente el statu quo histórico que regula los lugares sagrados.
Detalles de la Restauración
La ejecución de los trabajos ha sido encomendada a la empresa italiana Piacenti, con experiencia previa en la restauración de la Basílica de la Natividad. Giammarco Piacenti, director de la empresa, ha informado que la intervención comenzará a finales de enero y abarcará todas las superficies de la gruta, incluyendo la roca, los mármoles y la emblemática estrella de plata que señala el lugar del nacimiento.
Un equipo compuesto por entre seis y ocho personas trabajará en turnos, incluyendo personal local capacitado por la empresa desde 2013.
Se espera que el proyecto impulse la economía de Belén, que se ha visto considerablemente afectada por la disminución de las peregrinaciones debido al conflicto entre Israel y Hamás.
Un Evento Ecuménico
Más allá de la restauración física, este proyecto representa un importante evento ecuménico que une a las diferentes confesiones cristianas. En un comunicado conjunto, se destacó que la obra “representa un compromiso cristiano unido encaminado a preservar el patrimonio espiritual, histórico y cultural de la Santa Gruta para las generaciones futuras”.
Este esfuerzo colectivo no solo busca salvaguardar la memoria y la fe en la tierra de la Natividad, sino también proteger el legado evangélico confiado a las Iglesias de Jerusalén.
Se espera que desde Belén, la luz de la Natividad continúe iluminando al mundo como testimonio de la presencia cristiana en Tierra Santa.













