Álex Honnold escala rascacielos de Taipei sin cuerdas ni arnés

Álex Honnold escala rascacielos de Taipei sin cuerdas ni arnés
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Álex Honnold escala rascacielos de Taipei sin cuerdas ni arnés

El renombrado escalador profesional Álex Honnold ha protagonizado una nueva hazaña al escalar un rascacielos de más de 500 metros en Taipei, sin ningún tipo de seguridad, ni arnés, ni cuerdas.

Un ascenso televisado y meticulosamente planeado

El ascenso, transmitido en vivo por Netflix, ha generado un gran revuelo mediático globalmente, capturando imágenes impactantes que ya forman parte de la historia del deporte extremo. Honnold, de 40 años, solo equipado con zapatillas, pantalón, una camiseta roja y magnesio para el sudor de las manos, completó la ascensión en una hora y media. Durante la escalada, mostró una serenidad asombrosa, incluso saludando a los observadores desde el interior del edificio y tomándose selfies a gran altura.

Aunque pueda parecer un acto impulsivo, la ascensión fue meticulosamente planeada. Honnold llevaba tiempo preparando este reto en el undécimo edificio más alto del mundo.

Conocía la estructura a la perfección e incluso tuvo que posponer un primer intento debido a las condiciones climáticas adversas.

La percepción del miedo de Álex Honnold

José Manuel Vázquez-Gaztelu, experto en escalada, explica que Honnold posee una tolerancia al miedo superior a la de las personas comunes. Esta capacidad, analizada en el documental Free Solo, le permite gestionar la tensión en momentos críticos.

A diferencia de sus escaladas en roca habituales, este desafío presentaba superficies lisas como cristal y aluminio. Uno de los momentos más tensos ocurrió casi al final, cuando tuvo que sostenerse solo con las piernas a 500 metros de altura. Sin embargo, los expertos señalan que todo estaba bajo control.

No es su escalada más peligrosa

A pesar de lo espectacular, los expertos coinciden en que esta no ha sido su escalada más peligrosa.

La ascensión a El Capitán en 2017 representó un reto técnico mucho mayor. La relativa sencillez de la escalada del rascacielos le permitió interactuar con el público. Atletas con capacidad física para hacerlo probablemente carecerían de la motivación para asumir tal riesgo.

Un mensaje de precaución

Honnold, a través de expertos, envía un mensaje claro: “No soy un ejemplo para nadie, que nadie siga lo que yo hago”. Se trata de una hazaña al alcance de una persona extraordinaria, no un modelo a imitar.

Por esta proeza, para la que contaba con permisos, Honnold habría recibido entre 400.000 y 600.000 dólares, una cifra que él mismo consideró “vergonzosa” por poner su vida en juego.