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SALARIOS DIGNOS: CLAVE PARA UNA ECONOMÍA FUERTE, SEGÚN EL FMI
El economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha destacado que la economía española está creciendo por encima de la media europea, actuando como uno de sus principales motores y mejorando su productividad en los últimos años. Este reconocimiento desafía la noción de que el aumento de los salarios y el fortalecimiento de los derechos laborales son incompatibles con una economía competitiva.
El Modelo Español: Estabilidad y Salarios al Alza
Desde 2021, España ha apostado por un modelo económico basado en el empleo estable, los contratos indefinidos y el reequilibrio de la negociación colectiva, reforzando el papel de los convenios sectoriales. A esto se ha sumado un aumento constante del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que ha pasado de 950 euros en 2021 a 1.221 euros netos previstos para 2026. Esta decisión, lejos de ser puramente ideológica, representa una apuesta por un modelo económico más sólido y equitativo.
Los resultados respaldan esta estrategia: mayor estabilidad laboral, mejores salarios, aumento de la productividad y un crecimiento económico más equilibrado. Sin embargo, persisten los discursos que presentan cada aumento del SMI como una amenaza y cada avance en los derechos laborales como un riesgo.
El SMI como Motor Económico
La subida sostenida del salario mínimo se ha consolidado como un instrumento de dignificación, en consonancia con la Carta Social Europea, y como un verdadero impulsor de la productividad y la economía en su conjunto.
En un contexto global de incertidumbre y tensiones en Europa, la cohesión social es crucial. Fortalecer el mercado interno requiere mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia salarios similares a los de países como Luxemburgo, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia o Irlanda, donde el SMI ronda o supera los 2.000 euros mensuales. Una Europa fuerte depende de la fortaleza de sus trabajadores.
Más Allá de lo Técnico: Dignidad y Redistribución
El debate sobre el salario mínimo debe trascender la mera cuestión técnica. El SMI es una herramienta de dignidad y redistribución, y debe ser el punto de partida para una mejora general de los salarios. La negociación del próximo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva debe reactivar los convenios y garantizar que el crecimiento beneficie a la mayoría.
Es fundamental abordar los obstáculos que impiden las subidas salariales efectivas, como la compensación y absorción, que neutraliza muchos incrementos salariales. Este mecanismo amenaza con convertir el salario mínimo en un techo, cuando debería ser un punto de partida para avanzar.
Desigualdad y Vivienda: Desafíos Pendientes
La creciente desigualdad es otro factor preocupante. Millones de familias trabajadoras destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos a una vivienda inasequible, mientras una minoría acumula beneficios récord. La crisis de la vivienda empobrece a la población, transfiriendo riqueza del trabajo al capital.
Esta situación se agrava por un sistema fiscal que grava más el salario que la riqueza, priorizando un modelo que protege la especulación por encima del trabajo y normaliza la concentración de beneficios.
Reforma Fiscal: Un Imperativo
Es necesario que el Gobierno actúe con determinación. No bastan las deducciones temporales en el IRPF o las futuras bonificaciones en el Impuesto de Sociedades. España necesita una reforma fiscal justa y progresiva que garantice que quienes más tienen, más paguen, incluidas las grandes empresas. Sin justicia fiscal, no hay justicia social duradera.
Políticas Integrales para Combatir la Desigualdad
La subida del SMI debe complementarse con políticas valientes en materia de vivienda, fiscalidad y redistribución. Combatir la desigualdad no es una postura radical, sino una exigencia democrática. Las sociedades profundamente desiguales son frágiles y vulnerables a la polarización.
Es crucial proteger a autónomos y pequeñas empresas, que generan gran parte del empleo y sufren la presión de los grandes grupos que concentran poder y beneficios. Dividirlos de los trabajadores solo beneficia a quienes prefieren ocultar las verdaderas causas de los desequilibrios.
Un Modelo Alternativo Viable
La experiencia española desde 2021 demuestra que existe una alternativa: más derechos, más salarios y más productividad no solo son compatibles, sino complementarios. Los datos lo confirman y una parte creciente de la sociedad lo experimenta a diario.
El verdadero debate no es si podemos permitirnos salarios dignos, sino si podemos seguir tolerando salarios indignos. En el fondo, el debate sobre el SMI no se limita a una cuestión económica, sino que se refiere al poder, a la distribución de la riqueza y al modelo de país que queremos construir. Esta elección, hoy más que nunca, es una elección política, social y democrática.













