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ARTE SECUESTRADO: UN VIAJE A LAS RAÍCES DEL EXPOLIO CULTURAL EUROPEO
Un libro reciente, titulado “Arte Secuestrado” y escrito por las expertas en derecho internacional Katia Fach y Catherine Titi, arroja luz sobre el oscuro origen de numerosas obras de arte que hoy se exhiben en los grandes museos europeos y occidentales. La obra no solo relata la historia del expolio, sino que también examina el estado actual de las negociaciones entre los países de origen y las potencias coloniales que detentan estas piezas.
Cuando el exotismo oculta el supremacismo
Katia Fach, catedrática de la Universidad de Zaragoza, explica que la fascinación que sentimos al contemplar arte de otros países a menudo se basa en una “creencia en la superioridad europea respecto a otras culturas”. Para las culturas creadoras, estos objetos tenían un propósito específico, a menudo religioso o ritual.
Un ejemplo emblemático es el tesoro de la fortaleza etíope de Magdala, brutalmente saqueado por el ejército británico en el siglo XIX. El expolio incluyó al príncipe heredero, un niño que fue llevado a Inglaterra y exhibido como una curiosidad. Aunque recibió educación y cuidados, murió a los 18 años y fue enterrado en una fosa común. Etiopía aún no ha logrado la restitución de sus restos.
Los mármoles del Partenón: una lucha personal
Si bien los litigios de expolio artístico no son el campo de trabajo habitual de las autoras, Catherine Titi, de origen griego, tiene una motivación personal en el tema. Ha publicado extensamente sobre los mármoles del Partenón, uno de los litigios de devolución más prolongados de la historia, que enfrenta a Grecia e Inglaterra debido a la resistencia del Museo Británico a devolverlos.
La publicación de Titi inspiró la recopilación de otros casos similares en un libro accesible para el público general, con el objetivo de que los lectores cuestionen las colecciones de los museos universales. Estos museos, surgidos a finales del siglo XIX y principios del XX, reunían objetos de todo el mundo para mostrarlos al público, pero según Fach, revelan “el sentimiento de superioridad europeo y su violenta historia colonial”.
Fach extiende esta reflexión a España y su pasado colonial: “En nuestro país, tal como dijo en su momento el ministro de Cultura, los museos tienen la tarea pendiente de preguntarse sobre el origen de muchas de sus piezas”. Menciona el caso del Tesoro de los Quimbayas, regalado a España a finales del siglo XIX y actualmente reclamado por Colombia.
Desde Nefertiti a los bronces de Benín
“Arte Secuestrado” examina casos fascinantes como los mármoles del Partenón, el penacho de Moctezuma, los bronces de Benín, el busto de Nefertiti y los tesoros de Magdala.
En algunos casos, la restitución ha sido relativamente exitosa, como en el caso de los Países Bajos respecto a Indonesia. También destaca el caso de un ciudadano británico que heredó una escultura de bronce de Benín y la usaba como tope de puerta hasta que descubrió su valor para las autoridades nigerianas, a quienes restituyó la pieza.
En otros casos, como con los mármoles del Partenón, las negociaciones son infructuosas. El Museo Británico ha propuesto a Grecia la restitución de algunas piezas en calidad de préstamo, manteniendo la titularidad sobre las obras. Berlín tampoco parece dispuesta a devolver el busto de Nefertiti, aunque ha sido más coherente con otras piezas.
En definitiva, “Arte Secuestrado” es un libro revelador que invita a la reflexión sobre el origen de las colecciones de los museos clásicos y el sinsentido de la acumulación de objetos, generando inevitablemente simpatía por los demandantes.













