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Crisis en Rodalies: El Gobierno catalán exige responsabilidades y se producen ceses en Renfe y Adif
El caos en el servicio de Rodalies en Cataluña ha provocado una fuerte reacción del Gobierno catalán, que ha exigido al Ministerio de Transportes soluciones inmediatas y cambios en la cúpula de las empresas ferroviarias. La Generalitat ha mostrado su “mayúsculo enfado” tras una semana de interrupciones y problemas que culminaron con la suspensión del servicio el lunes.
La crisis ha abierto una brecha entre el Ejecutivo de Salvador Illa y el Ministerio de Óscar Puente. A pesar de la cercanía mostrada públicamente entre ambos políticos, el Gobierno catalán considera que Renfe y Adif han perjudicado a la Generalitat, que es la administración responsable del servicio.
La situación explotó el lunes, cuando un problema informático en la sala de control de Adif dejó nuevamente a Rodalies fuera de servicio. Este incidente se sumó a otros ocurridos durante la semana anterior, en los que la actuación de Renfe y Adif contradijo los planes comunicados por la Generalitat.
Tras varios días de problemas, el Gobierno catalán esperaba iniciar la semana con la movilidad restablecida. Sin embargo, ante la persistencia de las incidencias, desde la Consejería de Territorio se comenzó a hablar de que “alguien tiene que caer”.
Finalmente, han sido cesados el máximo responsable de Renfe en la red de cercanías catalana, Josep Enric García Alemany, y el director de Operaciones de Adif, Raúl Míguez Bailo. Ambos llevaban menos de un año en sus puestos y estaban relacionados con los problemas que han convergido en esta crisis: la conflictividad laboral y las deficiencias en la infraestructura.
Paralelamente a las dimisiones, el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha anunciado un nuevo plan de Rodalies, ampliado hasta los 8.000 millones de euros, a pesar de que ya existe un plan vigente hasta 2030 que prevé una inversión de cerca de 4.000 millones de euros.
Mayor protagonismo para la empresa mixta
La crisis del transporte ferroviario ha coincidido con la convalecencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ingresado en un hospital. Además, se produce una semana después de que el Gobierno catalán y el Ministerio de Transportes acordaran el nombramiento del nuevo director y los miembros del consejo de administración de la nueva Rodalies, la empresa mixta en la que participará la Generalitat bajo el paraguas de Renfe.
Tanto el Gobierno catalán como ERC confían en que la nueva sociedad impulse una mejora del servicio.
El director de esta empresa, aún en fase de desarrollo, será Òscar Playà, hasta hace poco número dos del metro de Barcelona. El Gobierno catalán pretende que esta nueva división actúe como una suerte de “mando único”, especialmente en momentos de crisis, donde la descoordinación entre empresas públicas y administraciones ha sido uno de los errores más evidentes.
Sin embargo, la propia estructura de la nueva empresa plantea dudas sobre si Playà tendrá un margen de actuación más amplio que los anteriores gestores.
La configuración societaria de la nueva Rodalies es el resultado de la negociación con los maquinistas, quienes se han negado a un traspaso integral a la Generalitat. Para contentar a estos trabajadores, se aceptó que la Generalitat perdiera la mayoría accionarial pactada en la nueva empresa y que esta se constituyera como una división más de Renfe.
Esto implica que, ante una crisis similar, habrá un responsable que responda tanto ante la Generalitat como ante el Ministerio, pero que seguirá dependiendo orgánicamente del presidente de Renfe y, en última instancia, del Ministerio de Transportes.













