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TSJC obliga al Ayuntamiento de Barcelona a readmitir a cocinero despedido por no acreditar nivel B2 de catalán
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha emitido una sentencia que ordena al Ayuntamiento de Barcelona la readmisión inmediata de Manuel, un cocinero municipal que fue despedido por no acreditar a tiempo el nivel B2 de catalán. La justicia considera que la medida fue desproporcionada, ya que el trabajador desempeñaba un puesto sin contacto directo con el público.
El Ayuntamiento de Barcelona tiene ahora un plazo de cinco días para decidir si acata la sentencia y reincorpora al empleado en las mismas condiciones laborales que tenía antes de su despido.
Diecisiete años de servicio en el Ayuntamiento
Manuel comenzó a trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona en 2007. Durante diecisiete años, se desempeñó como cocinero, consolidando su puesto como personal laboral fijo mediante un proceso de funcionarización interna. Su trabajo consistía en preparar menús para diversos servicios municipales, sin tener ningún tipo de interacción o atención directa a los ciudadanos.
El origen del conflicto: la exigencia del B2 de catalán
El problema surgió en 2022, cuando el Ayuntamiento de Barcelona estableció como requisito para su personal la acreditación de un nivel mínimo B2 de catalán.
Manuel no logró aprobar la prueba en la primera convocatoria de 2023 y, a pesar de sus esfuerzos por obtener la certificación, la administración procedió a su despido en 2024.
Según Manuel, el despido se produjo justo cuando había conseguido el título requerido, evidenciando la falta de flexibilidad del proceso administrativo.
La batalla legal y la victoria en el TSJC
Tras ser despedido, Manuel decidió iniciar una batalla legal contra lo que consideraba una injusticia. Aunque en primera instancia un tribunal avaló la decisión del Ayuntamiento, Manuel apeló la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Su perseverancia fue clave para revertir la situación y defender sus derechos laborales.
La sentencia del TSJC ha sido contundente, anulando el despido y ordenando al Ayuntamiento de Barcelona que reincorpore a Manuel “en las mismas condiciones anteriores al despido”.
Un precedente importante
La sentencia del TSJC no solo beneficia a Manuel, sino que también establece un precedente importante para otros trabajadores en situaciones similares. El tribunal subraya que la exigencia de un determinado nivel de catalán debe ser coherente con las funciones del puesto de trabajo, y que en el caso de Manuel, al no tener atención al público, el despido fue una medida excesiva.
Alivio y tranquilidad
Tras conocer la sentencia, Manuel ha manifestado sentir alivio y tranquilidad.
El cocinero ha afirmado que su lucha no estaba motivada por el dinero, sino por una cuestión de principios y justicia personal.













