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Carmen Domingo y los pecados capitales del autónomo: “Ser autónomo te impide ser avaricioso
La escritora y filóloga Carmen Domingo, reciente ganadora del premio Comillas de historia, biografía y memorias por su libro ‘La soledad fue el precio’, que explora la vida de Carmen Díez de Rivera, una figura clave en la transición española, reflexiona sobre los pecados capitales desde la perspectiva de un autónomo.
La Pereza y el Autónomo
Domingo confiesa que le gustaría permitirse el pecado de la pereza, pasar un domingo en la cama sin hacer nada. Sin embargo, su realidad como autónoma la obliga a levantarse todos los días a las siete de la mañana. “Los autónomos no podemos tener pereza”, afirma.
Según la escritora, ser autónomo es el antídoto perfecto contra la pereza. La falta de tiempo y la necesidad de mantenerse activo impiden caer en este pecado.
Avaricia, Soberbia, Ira, Lujuria, Gula y Envidia
Domingo niega ser avariciosa, argumentando que su cuenta corriente no refleja tal pecado.
“Ser autónomo te impide ser avaricioso. Si lo tuyo es la codicia, no te haces autónomo”, asegura.
De igual forma, considera que ser autónomo inhabilita para pecar en otros aspectos. La soberbia y la ira podrían llevar a la pérdida de clientes, la lujuria es inviable por la falta de tiempo, y la gula se ve limitada por la imposibilidad de disfrutar de lujos como restaurantes con estrellas Michelin.
Incluso la envidia parece ajena a su realidad. Domingo se declara feliz con su situación y no siente envidia de los asalariados o funcionarios.
Narcisismo: El Pecado de Nuestro Tiempo
Para Carmen Domingo, el pecado predominante en la actualidad es el narcisismo, que suele ir de la mano del victimismo.
En cuanto al pecado de su profesión, la escritura, plantea la cuestión de si existe algún escritor que no sea autónomo y, por lo tanto, libre de influencias económicas.
La Crítica Literaria
Sobre la crítica literaria, Domingo prefiere las reseñas positivas, argumentando que hay tantas cosas buenas por descubrir que la crítica negativa le parece un desperdicio. Considera que el ninguneo es el mayor error que se puede cometer.
En su opinión, si se tiene la oportunidad de hacer reseñas con frecuencia, se pueden incluir libros buenos, malos y mediocres. Sin embargo, si la presencia en los medios es esporádica, prefiere compartir aquellos descubrimientos que le resulten interesantes.













