León XIV: El Papa americano que desafía la arrogancia del dinero

León XIV: El Papa americano que desafía la arrogancia del dinero
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León XIV: El Papa americano que desafía la arrogancia del dinero

León XIV, el Papa americano, ha marcado una clara distancia con la “arrogancia del dinero”, término utilizado por San Juan evangelista, especialmente en relación con la intervención de Estados Unidos en Venezuela y sus intereses petroleros.

La antítesis de Trump

Mientras Donald Trump encarna el poder del dinero y una cultura predominante en Norteamérica, impulsada por la potencia económica y las grandes corporaciones, León XIV representa una cultura opuesta. Su enfoque se alinea con la doctrina social de la Iglesia, iniciada con la Rerum Novarum de León XIII, que aboga por los pobres, los marginados y los excluidos, aquellos a quienes el Papa Francisco llama “los periféricos”.

Esta postura contrasta con las políticas de Trump, como la deportación masiva de inmigrantes, constantemente criticada por León XIV. El Papa se posiciona en contra de los grupos de ultraderecha que, en el hemisferio occidental, promueven un “cristianismo nacional” excluyente y basado en el poder.

Un cristianismo universal vs. un cristianismo nacional

El “cristianismo nacional”, como señala David Brooks, prioriza el “nosotros” sobre el “ellos”, el nativo sobre el extranjero, y el poder sobre el amor. Es rígido, farisaico y más enfocado en la amenaza que en la esperanza. Esta visión fue refutada por León XIV cuando respondió a declaraciones del Vicepresidente Vance, quien afirmaba que el cristianismo prioriza el amor por la familia y la comunidad sobre el amor a los extranjeros. El Papa replicó que Jesús no nos pide establecer un ranking en nuestro amor por los demás.

Una doctrina contra la fragmentación política

León XIV inició su mandato estableciendo una doctrina contra la fragmentación política en su primer documento, “Dilexi te”, condenando el rechazo a los inmigrantes, una política propia del gobierno estadounidense. Su experiencia personal, al haber nacido en Estados Unidos y vivido en Perú, le otorga autoridad para abordar esta realidad mestiza y plural.

La distancia marcada por el Papa con su propio país se evidenció cuando la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos aprobó un “mensaje especial” sobre la inmigración, rechazando la administración Trump y su política punitiva en este ámbito. La Conferencia aboga por el fin de la “retórica deshumanizante y de violencia” contra los inmigrantes. Además, León XIV jubiló a Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York afín a Trump.

Un líder moral en el escenario geopolítico

León XIV no se ha limitado a una doctrina moralizante, sino que ha abordado la nueva situación geopolítica. Ha criticado los abusos del ejército ruso en Ucrania, abogando por la paz con Europa. Ha defendido la solución de dos Estados para palestinos e israelíes y ha pedido a Israel que cese sus ataques al Líbano. También se opuso a la intención de Trump de intervenir en Venezuela.

Esta actitud activa se manifestó ante los embajadores ante la Santa Sede, afirmando que el Vaticano “no será un espectador silencioso ante las graves desigualdades, injusticias y violaciones de los derechos humanos”. En esta línea, ha reaccionado ante la intervención de Trump en Venezuela, defendiendo el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas y el Estado de Derecho.

El Papa americano también se ha pronunciado sobre los abusos de las grandes tecnológicas y el cambio climático, criticando el negacionismo de la administración de su país. En su mensaje de Navidad, recorrió los conflictos que inundan el planeta, exponiendo su visión geopolítica.

Una referencia moral imprescindible

León XIV, líder de 1.400 millones de católicos, se ha convertido en una referencia moral de influencia indudable. Desde que la Iglesia católica perdió los Estados pontificios, el ocupante del Vaticano se ha consolidado como una institución con *auctoritas*, a veces intangible, pero a menudo evidente y fuerte.

León XIV enfrenta un momento de profundo cambio social, económico y político, marcado por la transformación tecnológica digital, la fragmentación social y un nuevo orden internacional en disputa. Su figura se presenta como una némesis de la arrogancia del dinero, ofreciendo un discurso moral y ético, solidario, confiable y de convivencia.

En un contexto de amenazas y temores ante los grandes poderes incontrolados, la figura del primer Papa americano, León XIV, se presenta como imprescindible para cristianos y no cristianos.