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El invierno y sus efectos en la piel: consejos para un cuidado eficaz
El invierno, con su frío intenso, viento, calefacción y cambios bruscos de temperatura, representa un desafío para la salud de nuestra piel. Esta combinación de factores debilita la barrera cutánea, provocando tirantez, rojeces y sequedad extrema, especialmente en las áreas más expuestas.
¿Cómo afecta el frío a nuestra piel?
Según Sara García, experta en problemas y cuidados de la piel, el frío es uno de los principales factores que alteran la calidad de la piel. La sequedad es la primera señal, acompañada de una sensación incómoda debido a la pérdida de hidratación y la disminución en la producción de sebo por parte de las glándulas sebáceas.
Esta situación puede derivar en síntomas como tirantez y dermatitis, particularmente en áreas expuestas como los nudillos.
Adaptando la rutina de cuidado de la piel en invierno
La solución no es universal, por lo que se recomienda la consulta con un profesional para un diagnóstico personalizado. En invierno, es crucial adaptar las texturas de los productos, optando por aquellos más ricos en lípidos.
La limpieza sigue siendo fundamental.
Se aconseja una doble limpieza con productos suaves como leches o aceites que respeten la barrera cutánea.
Además, se pueden incorporar sérums con textura de aceite para proporcionar una capa extra de protección a la piel.
Protección solar en invierno: un paso esencial
La protección solar es un aspecto que a menudo se descuida al finalizar el verano. Sin embargo, la radiación solar persiste, por lo que se recomienda el uso diario de un factor 30, incrementándolo a 50 en entornos de nieve o montaña.
El impacto de los cambios bruscos de temperatura
Los cambios bruscos de temperatura, al pasar del frío exterior al calor intenso de la calefacción, generan un choque térmico en la piel.
Este choque provoca una vasoconstricción de los capilares por el frío y una vasodilatación por el calor, lo que puede derivar en la rotura de los capilares y la aparición de cuperosis. Para minimizar este efecto, se recomienda el uso de texturas ricas y una buena protección solar.
La importancia de la rutina nocturna
La experta subraya la importancia de reforzar la rutina nocturna, ya que es durante la noche cuando la piel se regenera.
Este proceso alcanza su punto álgido entre las once de la noche y las cuatro de la madrugada, con un pico de actividad regeneradora alrededor de la una o las dos.
Durante estas horas, se produce un mayor flujo sanguíneo y una mayor producción de colágeno. Por lo tanto, es fundamental acompañar este proceso de regeneración con texturas nutritivas que faciliten la reparación y fortalezcan la barrera cutánea durante la noche.













