Caos ferroviario en Cataluña: ¿Mala suerte o mala gestión?

Caos ferroviario en Cataluña: ¿Mala suerte o mala gestión?
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Caos ferroviario en Cataluña: ¿Mala suerte o mala gestión?

El reciente caos ferroviario en Rodalies, Cataluña, ha generado una fuerte controversia sobre las causas subyacentes de la problemática. Según el analista económico Marc Vidal, la situación actual ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una rutina preocupante.

Un servicio público degradado

Vidal describe un escenario alarmante de trenes cancelados sin previo aviso, convoyes detenidos durante horas y pasajeros atrapados sin información ni alternativas.

El experto advierte que el impacto económico es considerable, con miles de personas llegando tarde a sus trabajos y empresas afectadas por la incertidumbre generada por la situación.

El analista enfatiza que lo que ocurre en Rodalies no es un evento aislado, sino el funcionamiento normalizado de un servicio público que se encuentra en un estado de degradación. Además, advierte que este problema no es exclusivo de Cataluña, sino que se extiende a otros ámbitos, como los apagones eléctricos, los colapsos recurrentes en cercanías (incluyendo Madrid), las largas listas de espera en el sistema sanitario y los fallos en los sistemas administrativos.

Para Vidal, el denominador común de estos problemas no es la mala suerte, sino una gestión deficiente.

La raíz del problema: más allá de la falta de inversión

Ante la pregunta sobre si la falta de inversión es la causa principal del problema, Vidal responde tajantemente: “Lo grave es que no solo”. El analista argumenta que la raíz del problema reside en la incapacidad de gestionar, incluso cuando los recursos económicos están disponibles.

España, según Vidal, registra el mayor ingreso tributario de su historia, pero la inversión pública no acompaña este esfuerzo fiscal. Por lo tanto, la falta de capacidad de gestión, y no la falta de recursos, es el factor determinante.

Presupuestos prorrogados y parálisis

La situación se agrava aún más por la parálisis provocada por los presupuestos prorrogados, que llevan al Estado a funcionar en piloto automático.

Bajo esta dinámica, se prioriza el gasto corriente y la cobertura de urgencias, postergando las inversiones estructurales. En este contexto, Vidal concluye que no se trata de solicitar dimisiones, sino de exigir y no tolerar esta decadencia.