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Claves para dejar de fumar en 2026: Un enfoque psicológico y terapéutico
El tabaquismo es una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo. En España, se estima que es responsable del 30% de todas las muertes por cáncer y de aproximadamente 54.000 fallecimientos anuales, según la Asociación Española Contra el Cáncer y la Revista Española de Cardiología. A pesar de una disminución en el consumo diario de tabaco, según la encuesta EDADES 2024, casi un 30% de la población española sigue fumando a diario.
Aunque un gran porcentaje de fumadores se ha planteado dejarlo, abandonar el tabaco es un reto complejo debido a la adicción física y psicológica que genera la nicotina. Superar esta adicción requiere un enfoque integral que aborde tanto los aspectos físicos como los emocionales.
Abordando la adicción psicológica al tabaco
La adicción al tabaco no se limita a la dependencia física de la nicotina. Muchos fumadores desarrollan un fuerte apego emocional al cigarrillo, asociándolo con situaciones y sentimientos específicos. Este vínculo psicológico puede ser incluso más difícil de romper que la adicción física.
La dependencia psicológica se manifiesta en situaciones como eventos sociales, momentos de aburrimiento, después de las comidas o en respuesta al estrés. Identificar estos desencadenantes es crucial para desarrollar estrategias efectivas para combatirlos.
Deshabituación tabáquica: Un protocolo terapéutico
Dejar de fumar puede provocar síntomas de abstinencia como ansiedad, estrés, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Reconocer estos síntomas y su origen es el primer paso hacia un tratamiento exitoso.
El protocolo de deshabituación tabáquica, diseñado por psicólogos, implica una reducción sistemática y gradual de la nicotina a lo largo de un mes. Esta estrategia ayuda a minimizar el síndrome de abstinencia y a identificar los factores emocionales y psicológicos asociados al consumo de tabaco.
La terapia de abandono del tabaco se centra en fortalecer la motivación del paciente, encontrar razones personales para dejar de fumar y proporcionar herramientas prácticas para afrontar la ansiedad y el deseo de consumir nicotina. El objetivo final es reducir gradualmente el consumo hasta lograr la abstinencia completa.
Compartir objetivos y fijar una fecha de inicio
El apoyo social y la planificación son elementos clave para el éxito. Compartir el objetivo de dejar de fumar con otras personas y establecer una fecha de inicio concreta pueden aumentar significativamente las posibilidades de éxito.
Es importante elegir una fecha de inicio que no coincida con un período de estrés elevado. Si se opta por la deshabituación tabáquica, fijar un día específico para dejar de fumar por completo puede ser especialmente útil.
Las estrategias conductuales también desempeñan un papel importante. Estas incluyen crear un entorno libre de humo, identificar las señales asociadas con las ganas de fumar y modificar el comportamiento en respuesta a estas señales, reemplazando el hábito de fumar con actividades alternativas como caminar, leer o dibujar.
Aunque algunos tratamientos contienen pequeñas cantidades de nicotina, como los chicles, su efectividad es variable y depende de cada persona. No se recomienda sustituir el tabaco con comida o cigarrillos electrónicos.
Buscar apoyo profesional es fundamental, especialmente cuando se requiere dejar de fumar rápidamente por prescripción médica o cuando se experimentan dificultades para hacerlo por cuenta propia.













