Estudio revela persistencia de creencias anticientíficas en España pese al interés por la ciencia

Estudio revela persistencia de creencias anticientíficas en España pese al interés por la ciencia
Imagen de archivo: https://www.cadizdirecto.com/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Estudio revela persistencia de creencias anticientíficas en España pese al interés por la ciencia

Un reciente estudio de la Fundación BBVA titulado “Cultura Científica en España” ha revelado una mezcla de interés y desinformación en la relación de los españoles con la ciencia. A pesar de que más de la mitad de la población muestra un alto interés por el conocimiento científico, un porcentaje significativo aún mantiene creencias sin fundamento empírico.

Según el informe, un 5% de los españoles cree que la Tierra es plana, un 28% considera que extraterrestres han visitado la Tierra, y un 22% duda que el ser humano haya pisado la Luna, lo que sugiere la persistencia de teorías conspirativas.

El estudio, basado en encuestas a más de 4.000 personas mayores de 18 años, analiza el grado de conocimiento, percepción y relación de la población con la ciencia. Las conclusiones apuntan a la preocupante persistencia de creencias anticientíficas y conspirativas, amplificadas por las redes sociales y con gran calado entre los jóvenes, distribuidas de forma desigual según edad, nivel educativo e ideología.

Interés vs. Comprensión

El estudio destaca que la ciencia despierta un alto interés social en España, con un 53% de los encuestados puntuando su interés con un 8 o más sobre 10.

La principal motivación es el placer de aprender cosas nuevas (58%), seguido por la utilidad práctica del conocimiento (32%).

Sin embargo, la falta de comprensión sigue siendo una barrera. Casi la mitad (49%) de quienes declaran escaso interés por la ciencia alude a la dificultad para entender los temas científicos. Solo un tercio de los ciudadanos habla de ciencia con frecuencia, mientras que un 22% afirma hacerlo casi nunca.

El informe revela una correlación entre el nivel educativo y la propensión a creer en teorías conspirativas. A menor formación y conocimiento científico, mayor aceptación de ideas sin evidencia.

Estas creencias son más frecuentes entre personas de mayor edad, sobre todo en cuestiones como el negacionismo del cambio climático.

El 15% de los encuestados sostiene que el cambio climático “es mentira”, y solo un 46% identifica como falsa la afirmación de que el calentamiento global se debe a “ciclos naturales de la Tierra”. Además, un 6% asocia erróneamente las vacunas con el autismo, una creencia desmentida por la investigación médica.

El estudio establece tres niveles de cercanía con la ciencia: alta, media y baja. Un 27% de los españoles muestra un nivel alto de conexión, un 37% se sitúa en un nivel medio-alto, y el 36% restante presenta una relación más distante, con un 14% totalmente desconectado de la ciencia.

La vinculación con la ciencia es más fuerte entre personas con estudios superiores, menores de 54 años y quienes trabajan o estudian. No se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres.

Conocimientos científicos

En cuanto a conocimientos concretos, los resultados son dispares.

Solo un 34% responde correctamente que “los antibióticos no destruyen virus”, y una cuarta parte identifica como falsa la idea de que el cambio climático se produce por el agujero de ozono. En ciencias sociales, un 39% acierta al afirmar que un aumento de la oferta provoca una bajada de precios.

La mayoría de los españoles (93%) reconoce la importancia de la comprobación experimental y la repetición de resultados para validar una teoría. El 72% considera más fiable la publicación en una revista científica que en medios de comunicación tradicionales.

Albert Einstein es la figura científica más relevante, seguido por Marie Curie e Isaac Newton. Entre los nombres españoles más recordados destacan Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa, aunque una cuarta parte de la población no logra mencionar a ningún científico célebre.

El estudio también revela la percepción de los ciudadanos sobre la hegemonía científica en el mundo, con Estados Unidos liderando tanto la influencia histórica como la actual, seguido por China y Alemania.

En resumen, España muestra un creciente interés por la ciencia, pero persiste una brecha entre la curiosidad y la comprensión, donde los bulos y las creencias infundadas aún encuentran terreno fértil.