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Ajo Molinero: Un plato de supervivencia de la posguerra española
Durante la posguerra española, el Ajo Molinero se convirtió en un plato esencial en muchos hogares, elaborado con ingredientes básicos como pan duro, ajo, tomate, pimiento y aceite de oliva. A diferencia del gazpacho, esta preparación se servía caliente, como una sopa espesa, destinada a proporcionar calor y energía en tiempos de escasez.
Su consumo era una respuesta a la necesidad de energía para afrontar largas jornadas, ofreciendo una comida densa y nutritiva. El pan aportaba hidratos de carbono para la energía, mientras que el aceite de oliva añadía grasa para la saciedad, cumpliendo el objetivo principal de llenar el estómago. La preparación se basaba en el aprovechamiento de los ingredientes, sin desperdiciar nada, y cada componente tenía un papel nutritivo claro.
Receta del Ajo Molinero
El ajo molinero se prepara con ingredientes sencillos: pan duro (250-300 gramos), dos tomates medianos, tres o cuatro dientes de ajo, un pimiento verde pequeño, aceite de oliva (cuatro o cinco cucharadas), sal al gusto y agua según la consistencia deseada.
La preparación comienza cociendo los tomates en agua hirviendo hasta que se ablanden. Se pelan y se reservan. En un mortero, se machacan los ajos con sal, el pimiento verde y los tomates cocidos. Esta mezcla constituye el núcleo de la sopa, integrando los sabores y manteniendo la densidad característica.
A continuación, se incorpora el pan duro poco a poco, junto con parte del agua de cocción de los tomates y el aceite de oliva. La mezcla se trabaja en caliente, removiendo hasta obtener una pasta homogénea y espesa. Este proceso asegura que el pan absorba los líquidos y que los sabores de los vegetales y el ajo se distribuyan uniformemente.
Finalmente, el ajo molinero se sirve con un poco más de aceite de oliva por encima. La sopa resultante combina densidad y sabor concentrado, con una textura uniforme que refleja la funcionalidad nutritiva del plato. Su elaboración es sencilla, pero requiere atención al proceso de triturado y a la incorporación gradual del pan, garantizando que la receta conserve su identidad histórica y su capacidad de proporcionar calor y saciedad.













