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Hallada autobiografía de soldado británico amputado: dolor, fe y una prótesis de hierro
El historiador Eamonn O’Keeffe, de la Universidad Memorial de Terranova, descubrió en una biblioteca de Cleveland la autobiografía de Shadrack Byfield, un soldado británico que perdió un brazo en la Guerra de 1812. El manuscrito, titulado “History and Conversion of a British Soldier”, revela una faceta desconocida del veterano: un hombre marcado por la pobreza, la fe y un carácter inquebrantable.
Un hallazgo que cambia la historia
Byfield, un tejedor de Wiltshire, se convirtió en un símbolo de resistencia tras perder un brazo en combate. Su relato de la amputación, el entierro de su propio miembro y la invención de una prótesis casera muestran su determinación por seguir trabajando y viviendo una vida normal.
La autobiografía de 1851 contrasta con su primera obra, publicada en 1840. Mientras que la primera se centraba en su experiencia militar y la lucha por una pensión justa, la segunda adopta un tono más espiritual y amargo, admitiendo faltas, penurias, deudas y desempleo.
O’Keeffe destaca que este hallazgo ofrece una visión inédita de los veteranos británicos que regresaron del frente con cuerpos rotos y tuvieron que rehacer sus vidas.
Turbulencias tardías y fe inquebrantable
Tras regresar a Bradford-on-Avon con su prótesis de hierro y madera, Byfield trabajó como jardinero y cargador. Su famosa frase “Nunca vi a nadie que pudiera competir conmigo con un brazo” refleja su obstinación por superar la adversidad.
Sin embargo, su vida se volvió más turbulenta al verse envuelto en una disputa por el control de una capilla bautista. Este conflicto culminó con un hombre herido por el gancho metálico de su brazo artificial, lo que le costó su puesto como guardián del monumento al general Somerset.
A pesar de las dificultades, Byfield se volvió a casar, asistió al funeral de Sir William Napier y continuó escribiendo. Murió en 1874, a los 84 años, tras una vida marcada por la gloria, la miseria y una profunda fe.
O’Keeffe resume la vida de Byfield como la de un hombre de carácter fuerte que soportó un sufrimiento profundo y una soledad duradera.
La voluntad como última arma
La Guerra de 1812, un conflicto entre Reino Unido y Estados Unidos, fue un episodio fundacional para ambos países. Los escritos de Byfield ofrecen una mirada excepcional desde la perspectiva de un soldado raso británico.
En sus registros personales, Byfield dejó constancia de los insultos y agresiones que sufrió en la capilla, donde incluso fue escupido por aquellos que querían arrebatarle su pensión. A pesar del cansancio y el dolor, se negaba a ceder y seguía rezando para tener la fuerza suficiente para trabajar.
Su fe y su empeño mantuvieron en pie a un hombre que había perdido medio cuerpo, pero no la voluntad de seguir adelante.













