Incontinencia: Una epidemia silenciosa que afecta la calidad de vida

Incontinencia: Una epidemia silenciosa que afecta la calidad de vida
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Incontinencia: Una epidemia silenciosa que afecta la calidad de vida

La incontinencia, tanto urinaria como fecal, representa un problema de salud pública significativo que impacta profundamente la calidad de vida de quienes la padecen. Se estima que un 10% de la población experimenta incontinencia urinaria, mientras que uno de cada 15 adultos mayores de 40 años sufre de incontinencia fecal. Sin embargo, el estigma social asociado a estas condiciones las convierte en una “epidemia silenciosa”.

Impacto psicológico y aislamiento

La incontinencia no solo afecta la salud física, sino que también tiene un impacto psicológico considerable. Los pacientes a menudo se sienten aislados y avergonzados, lo que puede provocar depresión, angustia y tristeza.

La vergüenza impide que muchos busquen ayuda o hablen abiertamente sobre su condición, lo que agrava aún más su sufrimiento.

Este silencio lleva a muchos a aislarse en sus hogares, ya sea por miedo o por falta de información. Esta situación fue experimentada por Alma Rodríguez, delegada de la Asociación de Incontinencia (ASIA) en A Coruña, quien confiesa haber mentido en el trabajo y escondido su problema durante mucho tiempo.

Incontinencia en jóvenes y la importancia de la prevención

Es importante derribar el mito de que la incontinencia es un problema exclusivo de personas mayores o con demencia. Cada vez más jóvenes experimentan incontinencia, un fenómeno que se relaciona con el aumento de prácticas deportivas de alto impacto, como la halterofilia. Por lo tanto, la prevención es fundamental, especialmente entre las nuevas generaciones.

Cuidar el suelo pélvico, al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, es esencial.

Esto implica fortalecerlo y prepararlo con ejercicios específicos guiados por fisioterapeutas especializados. La constancia y la práctica diaria son clave para mantener la salud del suelo pélvico.

Tratamientos y productos de apoyo

Si bien los tratamientos pueden tardar en llegar y cada caso es diferente, existen diversas alternativas disponibles para abordar la incontinencia. Estas opciones incluyen neuromoduladores de raíces sacras, dispositivos que envían señales al cerebro para regular la función de la vejiga o el intestino.

Además de los tratamientos, existen productos de apoyo, como tapones anales o urinarios, que brindan tranquilidad y seguridad a los pacientes mientras buscan una solución definitiva. Es fundamental que los pacientes conozcan estas opciones y se sientan apoyados durante todo el proceso.

Romper el silencio y buscar ayuda

El mensaje clave de ASIA es claro: es fundamental perder la vergüenza y hablar abiertamente sobre la incontinencia.

Contar la experiencia a un médico o a un profesional de la salud es el primer paso para encontrar soluciones y mejorar la calidad de vida. Este consejo se extiende también a los hombres, quienes, aunque en menor medida, también sufren de incontinencia y a quienes les resulta especialmente difícil hablar de ello.

En definitiva, la incontinencia es una condición que afecta a muchas personas y que se vive en silencio. Romper este silencio y buscar ayuda es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.