¿Por qué abandonamos nuestras metas? La explicación del Dr. Mario Alonso Puig

¿Por qué abandonamos nuestras metas? La explicación del Dr. Mario Alonso Puig
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¿Por qué abandonamos nuestras metas? La explicación del Dr. Mario Alonso Puig

El prestigioso cirujano y conferenciante, Dr. Mario Alonso Puig, ha abordado en su sección semanal en el programa Herrera en COPE una de las razones más comunes por las que las personas abandonan sus metas y propósitos. Inspirado por la carta de un oyente frustrado por no haber concretado sus proyectos, el Dr. Puig profundizó en los mecanismos mentales que nos llevan a la autocomplacencia y, en última instancia, al abandono.

El espejismo de la recompensa anticipada

Según explicó el Dr.

Alonso Puig, verbalizar grandes planes o ideas de éxito genera una sensación bioquímica placentera. Esta recompensa, mediada por neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, produce una falsa sensación de logro y autoestima. “Nos gusta mucho lo grandioso, nos gusta mucho el éxito repentino, nos gusta mucho comentar a los demás las cosas tan fantásticas que vamos a hacer”, señaló el experto. Sin embargo, este placer inicial se desvanece ante la realidad: la dificultad del camino hacia el éxito.

La vulnerabilidad y el yo ideal

Para Mario Alonso Puig, la raíz del problema reside en la imagen idealizada que tenemos de nosotros mismos, un concepto relacionado con el “yo ideal” de Sigmund Freud.

Esta visión de perfección choca frontalmente con la realidad de la condición humana. “Tenemos un problema a la hora de aceptar nuestra vulnerabilidad. Somos absolutamente reacios a reconocer nuestra vulnerabilidad”, afirmó. Cuando se produce un fallo, por pequeño que sea, esa imagen ideal se rompe y tendemos a considerarlo un fracaso absoluto.

La clave: modular la reacción ante el error

La solución, según Puig, no es el castigo, sino la modulación de la reacción ante el error.

En lugar de “machacar, humillar o culpabilizar”, la clave es aceptar el fallo sin generalizar. El Dr. Puig propone una frase fundamental: “sobre todo, no voy a proyectar que por qué he fallado un día, he fallado en todo”. Se trata de entender que un tropiezo no invalida todo el proceso ni define nuestra capacidad para alcanzar la meta.

El poder del lenguaje

Otro aspecto crucial destacado por Mario Alonso Puig es el cuidado que se debe tener con el lenguaje, ya que este moldea nuestra percepción de la realidad.

Critica la idea de que “las palabras se las lleva el viento”, asegurando que “eso es mentira”. Utilizar el verbo ‘ser’ para definir un comportamiento, como en la frase “yo no soy constante”, convierte una conducta en un rasgo de identidad aparentemente inmutable. “Es como la diferencia entre decir, tengo un defecto y otra, soy defectuoso”, explicó.

El Dr. Puig insiste en que todos hemos demostrado constancia en nuestra vida, por ejemplo, al aprender a caminar.

Por ello, en lugar de definirnos como ‘no constantes’, es más constructivo pensar que tenemos “cosas que mejorar de mi constancia”. Este cambio lingüístico abre la puerta a la mejora y al desarrollo personal, reconociendo nuestra capacidad de evolución.

Visualización: una herramienta poderosa

Finalmente, Mario Alonso Puig ofrece una herramienta poderosa para mantener la constancia: la visualización. Cuando una persona proyecta una imagen futura de cómo se quiere ver, el cerebro la vive en el presente, activando sentimientos y procesos biológicos que impulsan hacia ese objetivo. “Seamos o no conscientes de lo que proyectamos, nuestra vida tiende a ir orientada en base [a lo que] proyectamos”, subraya.

La clave es enfocarse en las ventajas y sensaciones positivas del resultado deseado, no en el sacrificio que requiere el camino.

Un ejemplo claro es la dieta: en lugar de lamentarse por tener que comer un alimento saludable, la persona debe proyectar la imagen de un cuerpo más sano, ágil y con más alegría vital. Esta motivación profunda hace que el sacrificio cobre sentido y sea más llevadero. Con el tiempo, asegura Puig, la propia “inteligencia del cuerpo” hace que empiece a apetecer más la opción saludable, facilitando el mantenimiento del hábito a largo plazo.