Nuevas revelaciones sobre la violencia sexual infantil en el entorno digital

Nuevas revelaciones sobre la violencia sexual infantil en el entorno digital
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Nuevas revelaciones sobre la violencia sexual infantil en el entorno digital

Un nuevo informe de Save the Children arroja luz sobre la preocupante realidad de la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes en el entorno digital. El estudio analiza tanto las denuncias registradas en 2024 como 23 sentencias recientes relacionadas con casos de *grooming*, revelando patrones alarmantes y la necesidad urgente de medidas de protección.

El caso de Sara: Un ejemplo de *grooming* y abuso

Sara, una niña de 12 años, fue contactada a través de Instagram por su antiguo profesor de música, Víctor, quien se hacía pasar por dos perfiles falsos. Bajo identidades ficticias, Víctor se ganó la confianza de Sara, ofreciéndole apoyo emocional y luego solicitándole fotos y videos de contenido sexual. La situación escaló hasta que Sara descubrió la verdadera identidad de su agresor, quien posteriormente abusó de ella sexualmente en varias ocasiones.

El aumento de denuncias y la punta del iceberg

En 2024, se registraron 1.078 denuncias por delitos sexuales online, un 13% más que hace dos años, según el Informe de Cibercriminalidad del Ministerio del Interior. Save the Children advierte que estas cifras son solo “la punta del iceberg” de un problema que afecta desproporcionadamente a los menores, quienes representan el 84,2% de las víctimas en este tipo de delitos.

Análisis de sentencias por *grooming*

El informe también analiza 23 sentencias recientes por casos de *grooming*, definido como el contacto de un adulto con un menor a través de medios electrónicos con fines sexuales. El objetivo es obtener materiales de contenido sexual o generar encuentros, tanto digitales como físicos. El caso de Sara ilustra esta dinámica, donde el agresor se aprovechó de la vulnerabilidad emocional de la víctima, quien sufría problemas familiares.

El modus operandi de los agresores

Los agresores suelen contactar a sus víctimas a través de redes sociales, plataformas de videojuegos o canales de *streaming*, empleando tácticas para ganarse su confianza, coaccionarles y manipularles, al tiempo que intentan aislarles para asegurar su impunidad.

La visibilización del problema

Save the Children advierte que Internet se ha convertido en un espacio más “para ejercer violencia”, dando lugar a formas “propias del entorno digital”. Sin embargo, el aumento de denuncias no implica necesariamente un empeoramiento de la situación, sino que “es una señal” de que “el problema empieza a visibilizarse”.

El perfil de las víctimas y los agresores

El análisis de las sentencias revela que la edad media de las víctimas es de 13 años, y en la mayoría de los casos (60,7%) son niñas. Los agresores suelen ser hombres sin antecedentes penales, y en una proporción significativa (25%) son miembros de la propia familia de la víctima.

El papel de la familia en la denuncia

En casi la mitad de los casos (43,7%), es la madre quien interpone la denuncia, seguida de las propias víctimas (37,5%) y de los padres (12%). En el caso de Sara, ella misma presentó la denuncia ante la Guardia Civil acompañada por su padre.

La duración de los procesos judiciales y la revictimización

Más de la mitad de los casos (60,7%) tardan tres años en resolverse, y algunos superan los cinco años. La ONG destaca que el 65% de los menores tienen que narrar lo ocurrido más de dos veces antes del juicio, lo que puede generar revictimización y obstaculizar su proceso de recuperación.

La necesidad de juzgados especializados y formación

Save the Children reclama la implantación de juzgados especializados en violencia contra la infancia, así como formación especializada y transversal para todos los operadores jurídicos. También se opone a que los casos de violencia sexual contra niñas sean juzgados en los juzgados de Violencia sobre la Mujer, argumentando que las niñas tienen necesidades específicas diferentes a las de las adultas.

Educación para un uso seguro y responsable de Internet

La organización subraya la importancia de extender una educación basada en “el uso seguro y responsable” de las redes sociales, sumada a la formación “afectivo sexual integral” que aborde cuestiones como el consentimiento, la privacidad y el establecimiento de límites en los entornos digitales.