Superando la Pérdida: Un Viaje a Través del Duelo

Superando la Pérdida: Un Viaje a Través del Duelo
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Superando la Pérdida: Un Viaje a Través del Duelo

La muerte de un ser querido plantea interrogantes profundos e inevitables: ¿Cómo se vive sin una hermana, un esposo, un hijo? ¿Cómo se enfrenta la habitación vacía que dejan atrás?

El duelo es un dolor que acecha, una bruma que encadena miedos e incertidumbres.

El Dolor No Se Evita, Se Atraviesa

La respuesta a estas preguntas es simple, aunque difícil de aceptar: no hay forma de evitar el dolor. No se supera, se atraviesa.

Y se comparte. La experiencia humana está intrínsecamente ligada a la mortalidad, una emoción primitiva que detiene el tiempo.

La Reconciliación con la Fugacidad

Mary Oliver, en sus versos, describe el camino hacia la reconciliación con la fugacidad de la vida: amar lo que es mortal, sostenerlo contra nuestros huesos sabiendo que nuestra propia vida depende de ello, y cuando llegue el momento, dejarlo ir.

Oliver también relata cómo una persona amada le dio una caja llena de oscuridad. Le tomó años comprender que aquello también era un regalo.

Y es que con el dolor, siempre hay amor; nada duele si no se ha amado previamente.

Sostener la Oscuridad

A veces, lo que necesitamos no es desprendernos de esa caja oscura, sino que alguien nos preste su mano y nos ayude a sostenerla. Necesitamos compañía en el dolor, apoyo para transitar el duelo.