Quique Escrivá, inversor y propietario de 20 pisos: "Tengo una rentabilidad del 14% transformando locales en 'minipisos' en un plazo de 4 meses"

Quique Escrivá, inversor y propietario de 20 pisos: "Tengo una rentabilidad del 14% transformando locales en 'minipisos' en un plazo de 4 meses"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Quique Escrivá, un expolicía de 47 años, ha convertido su antiguo hobby, la inversión inmobiliaria, en su profesión principal. Su especialidad es un modelo de negocio que él mismo define como “el más rentable dentro de lo que es la inversión inmobiliaria a día de hoy”: los llamados minipisos. Este enfoque no solo le ha permitido prosperar como inversor, sino también, según sus palabras, cubrir una importante necesidad social en el mercado de la vivienda.

El concepto de ‘minipiso’ surge para llenar un vacío específico en el mercado del alquiler. “Cubrimos esa necesidad, esa falta, ese nicho que hay entre el alquiler por habitaciones y el alquiler de vivienda habitual”, explica Escrivá.

De este modo, sus propiedades se dirigen a un público muy concreto: “para los que no quieren vivir en una habitación o los que no pueden permitirse vivir en un piso grande”.

Actualmente, Quique Escrivá posee alrededor de 20 minipisos en propiedad, además de otros inmuebles gestionados por habitaciones. Su modelo se basa en la creación de estas pequeñas unidades habitacionales a partir de propiedades más grandes o locales en desuso, una estrategia que ha demostrado ser altamente lucrativa y que responde a una demanda creciente en el sector inmobiliario.

El inversor muestra como ejemplo una de sus obras en curso, donde un único inmueble se está convirtiendo en 9 minipisos y 9 trasteros. Con este proyecto, Escrivá estima que alcanzará “una rentabilidad en torno a un 12-14 por 100” en un plazo de tres a cuatro meses. Para ello, cuida los detalles de la construcción, utilizando materiales como losas cerámicas que simulan madera, ya que “pega con todo, puedes combinarlo con cualquier tipo de decoración y no pasa de moda”.

Una parte clave de su estrategia es maximizar el valor de cada unidad.

“A cada vivienda le damos un trastero para aportar más valor y poder subir la rentabilidad”, señala. Esta práctica no solo mejora la oferta para el inquilino, sino que también justifica un precio de alquiler superior, optimizando así el retorno de la inversión.

El proceso a menudo implica un cambio de uso de local a vivienda, una solución idónea para propiedades que han quedado en desuso pero que cuentan con metros, fachada y altura suficientes. Escrivá muestra otro caso práctico: un local esquinero de más de 100 metros con gran iluminación, del que planea sacar “dos propiedades muy buenas, con un dormitorio cada una, incluso dos”. El resultado final son lo que él denomina “habitaciones premium” con cocina, office y baño, que permiten duplicar los ingresos por alquiler en comparación con un arrendamiento tradicional.

El volumen de negocio de Escrivá y su equipo es notable.

A través de un canal de Telegram, donde publican las oportunidades de inversión, han vendido 227 propiedades en lo que va de año, y esperan alcanzar el objetivo de 250. “Estamos todos los días escriturando prácticamente”, afirma el inversor, orgulloso de “sacar vivienda al mercado para que la gente pueda tener un techo donde vivir”.

Su servicio es integral. Ofrecen al inversor la vivienda y, una vez elegida, se encargan de todo el proceso. Además, han ampliado su oferta de gestión del alquiler gratuita durante el primer año a toda España, un servicio que antes era exclusivo para sus inversores.

Escrivá posiciona su modelo como una alternativa sólida a otras formas de inversión, como “la bolsa, en criptomonedas o en metales”.