Budapest todavía queda lejos

Budapest todavía queda lejos
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Dar
un paso más en la Champions. Ese era el objetivo que tanto desde el
palco, como desde el banquillo, como desde el vestuario se marcaron a
principio de temporada. La temporada pasada el Barça estuvo a tres
minutos de meterse en la final por tanto dar un paso adelante quiere
decir estar el 30 de Mayo en Budapest. La fase liga del equipo ha
sido irregular.

Abrió con una victoria solvente en Newcastle, se
equivocó empatando en Brujas y cayó con todas las de la ley ante el
PSG en Montjuic y contra el Chelsea en Stamford Bridge. En los dos
partidos que ha jugado contra los dos rivales que aspiran a ganar la
competición ha perdido y con la sensación de estar muy lejos de ese
escalón. Las temporadas son largas, las dinámicas cambian y hay
margen de mejora pero a pesar de haber conseguido el primer objetivo
la sensación es que el equipo debe subir el nivel sobre todo en un
aspecto: la solidez defensiva. 

El
Barça de Flick de la primera temporada fue un equipo de vértigo,
más cómodo en la ida y vuelta que en el control, con mucha pegada y
con una defensa en linea adelantada que puso al borde del infarto a
los culés pero que dio resultado. El Barça levantó el triplete
nacional, que no es poco, y cayó en la prórroga de la semifinal de
la Champions en San Siro frente al Inter encajando siete goles entre
la ida y la vuelta.

Con una mayor estabilidad defensiva el equipo
hubiera llegado a la final, pero a ese Barça de Flick lo compramos
con sus muchas virtudes y sus pocos defectos. Flick perdió
inesperadamente en verano al capo de la defensa, Iñigo Martínez. Ha
perdido unas semanas a Araújo por salud mental. El experto
Christensen está lesionado.

Así que la pareja más utilizada la
forman Cubarsí y Gerard Martín con la ayuda de Eric García, el
chico para todo. Con este panorama clamaba al cielo que el refuerzo
para este mercado de invierno debía ser un central zurdo con oficio.
Pero el Barça ficha lo que puede y no lo que quiere y la oportunidad
de mercado ha sido Cancelo, que puede ayudar pero que la solvencia
defensiva no está entre sus cualidades.

La
felicidad en el Camp Nou tras ver al Barça en el Top 8 y al Real
Madrid fuera fue absoluta. Pero se torció algo el gesto al descubrir
al poco rato que en los octavos de final el rival puede ser el PSG y
en cuartos el Liverpool.

Deberá Flick darle una vuelta a la
estructura defensiva. Protegerse mejor con balón puede ser una
manera de minimizar daños atrás y ya parece haber matizado algo esa
defensa en linea adelantada. El Barça está ya en octavos pero
Budapest todavía queda lejos.