El emotivo discurso de Liliana, que perdió a su madre en el accidente de Adamuz, en el funeral: "Lucharemos para que nunca haya otro tren"

El emotivo discurso de Liliana, que perdió a su madre en el accidente de Adamuz, en el funeral: "Lucharemos para que nunca haya otro tren"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Liliana Sáenz, que perdió a su madre, Natividad, en el accidente ferroviario de Adamuz, ha puesto voz al dolor de las 45 víctimas mortales del siniestro durante el funeral que ha tenido lugar en la tarde de este jueves en el Palacio de Deportes ‘Carolina Marín’, en el que han estado presente los reyes de España. 

Su testimonio han resonado como un eco de la angustia vivida desde el fatídico domingo 18 de enero, pero también como un faro de esperanza y determinación: la búsqueda de la verdad para que un suceso así no se repita.

Liliana ha iniciado su intervención agradeciendo en primer lugar al pueblo de Adamuz, “ese pequeño rincón que nunca olvidaremos y que nunca olvidará”, y a la ciudad de Córdoba, a la que se sienten “unidos para siempre”. Ha recordado cómo sus gentes, “sin pensar en las consecuencias, no dudaron en sumirse al caos de los hierros retorcidos, de la sangre, del dolor y de las lágrimas” para acompañar a los heridos y consolar a las familias en los momentos de mayor incertidumbre.

Este reconocimiento se ha hecho extensivo a los cuerpos de seguridad y emergencias, de quienes ha alabado su rápida actuación y, sobre todo, su “empatía, cercanía y afecto en los días posteriores”.

También ha tenido palabras para la sanidad andaluza, “sostenida por los profesionales que la integran”, y para el personal y voluntarios de Cruz Roja, que “no han soltado nuestra mano en ningún momento”.

Sin embargo, entre la gratitud también ha habido espacio para una crítica constructiva hacia las instituciones. Tras agradecer su disposición “desde el minuto 0”, Liliana Sáenz ha señalado la importancia de una comunicación más fluida en momentos de crisis.

“Permitidme, no obstante, una crítica a la lentitud de la información, pues, creedme, es mejor saber que imaginar”, ha afirmado de manera contundente.

Uno de los momentos más emotivos del discurso ha llegado cuando la joven ha reivindicado la individualidad y la humanidad de cada una de las víctimas, más allá de la fría cifra. “Lo que perdimos ese fatídico domingo no era solo una cifra, eran vagones llenos de virtudes y defectos, de triunfos y derrotas, de anhelos y silencios”.

Ha recordado que no eran “los 45 del tren”, sino “nuestros padres, madres, hermanos, hijos o nietos”, personas con historias, sueños y familias que ahora lloran su ausencia.

El discurso ha definido a las 45 familias como aquellas “a las que se les paró el reloj a las 7:45 de aquella fatídica tarde”. Un colectivo unido en el dolor que aprendió “con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer, y el beso que no damos es el que más recordamos”.

La parte final del testimonio ha estado marcada por una promesa firme e inquebrantable.

“Somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará”, ha proclamado. Esta lucha, ha matizado, no nacerá del rencor.

“Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz”. Ha asegurado que el odio no encontrará sitio en su dolor: “Que el odio no nacerá en la rabia que nos crece”.

Apelando a la profunda fe de una “tierra mariana” como Andalucía, el discurso de Liliana ha concluido con una emotiva plegaria a diferentes advocaciones marianas, como la Virgen de la Cinta de Huelva, la Virgen del Rocío o la Virgen de la Almudena, pidiendo por el “descanso eterno” de los fallecidos y consuelo para los vivos.

“Diles que tenemos paz y que seremos valientes, que volverán las sonrisas y seguiremos viviendo. Y este amor no morirá, vivirá de sus recuerdos”, ha finalizado, en un último mensaje de esperanza y resiliencia frente a la desolación.