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Eucaristía en Madrid por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz
La Catedral de la Almudena en Madrid fue el escenario de una emotiva Eucaristía en memoria de las víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, presidió la ceremonia, que reunió a autoridades y fieles en un gesto de duelo y solidaridad.
Una ceremonia para honrar a las víctimas
La ceremonia, celebrada a las 19:00 horas, fue una iniciativa conjunta de la Provincia Eclesiástica de Madrid, que abarca las diócesis de Madrid, Alcalá y Getafe.
Entre los asistentes se encontraban el delegado del Gobierno, Francisco Martín; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. Todos ellos se unieron en el recuerdo de las siete personas fallecidas y en la oración por los heridos.
El dolor y la esperanza en el mensaje del Cardenal Cobo
Durante la homilía, el arzobispo Cobo nombró a cada una de las víctimas: Samuel, Jesús, María Eugenia, María Luisa, Trinidad, Pablo, Mari Carmen y Francisco Javier.
Describió el sentimiento predominante como un “silencio desconcertante de Sábado Santo”, marcado por la pérdida y el dolor. El cardenal destacó la importancia de la fe y la responsabilidad social para afrontar este difícil momento.
El arzobispo resaltó varios puntos clave:
- La presencia de Dios en el dolor: Dios acompaña en el sufrimiento, ofreciendo consuelo y sostén.
- La fragilidad humana: El accidente recuerda que la vida es vulnerable y que la fe puede iluminar el camino.
- La esperanza en la resurrección: Para la fe cristiana, la muerte no es el final, y el amor perdura.
- La cultura del cuidado: El dolor debe impulsar a una mayor atención hacia los demás, especialmente a los más vulnerables.
Agradecimiento y consuelo
El Cardenal Cobo también expresó su agradecimiento a los “samaritanos” de Adamuz – vecinos y equipos de emergencia – por su rápida respuesta y su entrega desinteresada.
Finalmente, envió un mensaje de consuelo a las familias afectadas, asegurándoles que no están solas y que la Iglesia las acompaña en su dolor.
El arzobispo concluyó su mensaje pidiendo que esta tragedia motive la construcción de una sociedad más solidaria, donde el cuidado sea la prioridad y donde el dolor se transforme en una fuerza para la paz y la convivencia.













