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Nubarrones sobre el Gobierno tras el accidente de Adamuz y la crisis de Rodalies
Óscar Puente y Pedro Sánchez han superado la primera etapa tras el accidente de Adamuz y la crisis de Rodalies, pero la situación sigue siendo delicada y podría intensificarse en las próximas semanas. A pesar de que la crisis ferroviaria ha perdido algo de protagonismo mediático, sigue siendo una amenaza latente para la estabilidad del Gobierno, incluso con la posibilidad de un adelanto electoral.
Puente se enfrenta a la oposición y a las críticas internas
El ministro de Transportes ha respondido al desafío inicial con firmeza, explicando la actuación del Gobierno y tratando de desmarcarse de la responsabilidad del accidente. Su presencia mediática ha sido clave, sobre todo ante la actitud expectante de Núñez Feijóo.
Sin embargo, el panorama ha cambiado tras su comparecencia en el Senado, donde el PP le ha responsabilizado del accidente y del caos en los trenes de cercanías catalanas. Este último asunto, particularmente grave, ha recibido menos atención por parte del ministro.
Más allá de la previsible dureza del PP, las críticas también han llegado desde los partidos que apoyan al Gobierno. Junts ha pedido la dimisión de Puente, mientras que el PNV ha denunciado la falta de inversión en el mantenimiento ferroviario. Otros grupos han solicitado más recursos en un tono más moderado.
Las causas del accidente de Adamuz y las posibles consecuencias
Aunque aún no hay conclusiones definitivas sobre el accidente de Adamuz, se apunta a la rotura de un tramo de vía como principal causa, según el presidente de la comisión investigadora. Este hecho podría reflejar un clima crítico en los organismos implicados.
Por otro lado, la opinión de Felipe González, pidiendo la dimisión de Óscar Puente, no facilita la previsión de los acontecimientos futuros, ya que se mantiene en su línea de crítica hacia Pedro Sánchez y su gobierno.
Se espera que los fallos detectados en las vías de Adamuz sean el centro de los ataques de la derecha y sus medios de comunicación. La crisis de las cercanías catalanas, por su gravedad e impacto en la opinión pública, podría agravar la situación. Aunque Puente ha actuado con diligencia hasta ahora, su futuro sigue siendo incierto, al igual que las consecuencias políticas de este episodio.
Sánchez busca mantener la normalidad con medidas sociales y acuerdos
Mientras tanto, Pedro Sánchez continúa su agenda política, buscando transmitir una imagen de normalidad y diversificar los temas de debate público.
Entre sus acciones, destaca la aceptación de la propuesta de Podemos para regularizar a medio millón de inmigrantes sin papeles, una medida aplaudida y no criticada frontalmente por el PP. A cambio, Podemos ha accedido a transferir las competencias en inmigración a Cataluña, tal como solicitaba Junts.
Además, Sánchez ha acordado transferencias de competencias con el PNV. A pesar del revés sufrido con el decreto ómnibus, rechazado por el PP, Vox y Junts, la negativa a subir las pensiones podría perjudicar la imagen de la derecha. Las medidas incluidas en el decreto, como la moratoria antidesahucios, terminarán siendo aprobadas por otras vías parlamentarias.
El futuro de los presupuestos y la incertidumbre política
A pesar de la situación, el Gobierno mantiene la esperanza de aprobar los nuevos presupuestos. Sin embargo, la situación política actual dificulta este objetivo, a menos que haya un cambio de escenario improbable.
La renuncia de José Luis Ábalos añade un voto al PSOE y reduce la capacidad de Junts para bloquear iniciativas parlamentarias, aunque su abstención sigue siendo un factor a tener en cuenta.













