
El Real Sporting atraviesa un momento dulce. La ‘montaña rusa’ que ha sido su temporada se encuentra ahora en la cima, con el equipo empatado a puntos con los puestos de playoff y a solo tres puntos del ascenso directo.
Esta dinámica positiva ha disipado la incertidumbre de los primeros meses y ha devuelto la ilusión a la afición.
El técnico, Borja Jiménez, ha pedido prudencia, especialmente con la llegada de los nuevos fichajes. Sobre la incorporación de Cuenca, pendiente de los últimos flecos, ha bromeado para evitar gafes: “No sea que haya algún problema y luego aparezcamos en algún meme”.
Jiménez también ha advertido de la dificultad del próximo partido ante la SD Eibar en Ipurúa, un rival que ha sumado 24 de sus 28 puntos como local.
Uno de los motivos del optimismo es la mejora de la plantilla. Al fichaje de Brian Oliván, de rendimiento inmediato, se suman las llegadas de Ferrari y Cuenca.
Además, el entrenador ha recuperado para la causa a jugadores como Curbelo o Bernal, que se pueden considerar “fichajes invernales” que aportan más alternativas desde el banquillo.
Esta mayor profundidad de banquillo es crucial para un técnico como Borja Jiménez, a quien el periodista Pedro Rivero describe como un “entrenador intervencionista”. Según Rivero, “sabe leer muy bien los partidos, y cuantas más alternativas tenga en el banquillo, pues mejor”.
Esta capacidad para cambiar el rumbo de los encuentros es una de las grandes fortalezas del equipo.













